9 de abril de 2026
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Fotoprotección constante para controlar el melasma

Especialistas de la Academia Americana de Dermatología, la principal sociedad científica de la especialidad en Estados Unidos, señalan que el melasma —manchas marrones o grisáceas en el rostro— requiere un enfoque integral. El manejo efectivo combina tratamiento médico, cuidados diarios de la piel y protección solar constante.

El melasma es más frecuente en mujeres en edad reproductiva, aunque puede aparecer en cualquier persona. La AAD identifica la exposición solar como el factor desencadenante y agravante más importante; por ello recomienda protección solar de amplio espectro con SPF 30 o superior, aplicada diariamente y reaplicada cada dos horas cuando se está al aire libre, incluso en interiores bajo luz intensa.

El tratamiento médico suele incluir cremas despigmentantes con principios activos como hidroquinona, ácido azelaico, ácido kójico o tretinoína, que ayudan a atenuar las manchas y unificar el tono. Estos productos deben usarse de forma continuada y siempre bajo supervisión dermatológica por posibles efectos secundarios, como irritación o enrojecimiento. Los resultados son progresivos y pueden tardar semanas o meses en hacerse visibles.

El abordaje del melasma requiere tratamiento médico y medidas constantes de cuidado

En algunos casos, los dermatólogos pueden recomendar procedimientos adicionales —peelings químicos suaves, microdermoabrasión o tratamientos con láser— tras una evaluación especializada. Estas intervenciones pueden ser útiles, pero si se realizan de forma inadecuada pueden empeorar las lesiones.

Se aconseja evitar cosméticos y productos que irriten la piel, mantener una limpieza suave y una hidratación adecuada. Factores como la exposición solar sin protección, los cambios hormonales (por ejemplo, por anticonceptivos o embarazo) y ciertos medicamentos pueden favorecer la aparición o el empeoramiento del melasma.

La consulta dermatológica periódica es necesaria para adaptar y ajustar el tratamiento según la respuesta individual y minimizar riesgos. Aunque haya mejoría, el melasma puede reaparecer si no se mantienen las medidas preventivas, por lo que la constancia en las rutinas de cuidado y en la fotoprotección es fundamental.

La Academia Americana de Dermatología subraya que la combinación de cuidado diario riguroso, seguimiento profesional y cumplimiento de las recomendaciones de fotoprotección es determinante para controlar el melasma.

Opciones terapéuticas y recomendaciones para el manejo del melasma

Los tratamientos tópicos habituales incluyen fórmulas con hidroquinona, ácido kójico, ácido azelaico y tretinoína, que contribuyen a aclarar las manchas y mejorar el tono cutáneo. Su uso suele requerir prescripción y seguimiento médico para evitar irritación o daños a largo plazo. En determinados pacientes pueden indicarse procedimientos como peelings suaves, microdermoabrasión o láser, siempre bajo la supervisión de un dermatólogo.

La AAD enfatiza que el tratamiento del melasma es gradual: los resultados pueden tardar varias semanas o meses y dependen de la continuidad en la aplicación de los productos para lograr una mejora sostenida. Es importante evitar productos irritantes y mantener una rutina de cuidado facial suave para reducir la probabilidad de nuevas manchas.

El seguimiento dermatológico es esencial para ajustar las estrategias según la respuesta individual y prevenir complicaciones. La experiencia de la Academia Americana de Dermatología indica que la protección solar diaria es la medida más eficaz para prevenir recurrencias y frenar la progresión del melasma.

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