9 de abril 2026 – 21:01
La morosidad en el sistema no financiero casi llegó al 30%, según un informe de 1816 basado en datos del BCRA. El empeoramiento de la capacidad de pago se vincula con tasas de interés elevadas, pérdida de poder adquisitivo y un crecimiento económico concentrado en sectores con poco impacto en el empleo.
La morosidad entre las familias ascendió por décimosexto mes consecutivo, alcanzando el 11,2% en febrero frente al 10,6% de enero, según 1816 con datos de la Central de Deudores del BCRA. El componente de hogares es el más preocupante, registrando niveles que no se veían desde comienzos de la década del 2000, en un contexto de tasas altas, caída de ingresos reales y un crecimiento que no beneficia a todos los sectores.
En los hogares, el endeudamiento irregular está en su nivel más alto desde 2004 y se multiplicó por más de cuatro veces desde octubre de 2024, cuando era 2,5%. En paralelo, la mora de las empresas pasó de 2,8% a 2,9% y la del total del sector privado subió de 6,4% a 6,7%, según 1816.
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El deterioro de los ingresos se traslada al crédito
El aumento de la morosidad ocurre mientras los indicadores de actividad muestran una economía con niveles de actividad relativamente altos pero con distribución desigual. Los salarios privados registrados en enero cayeron por quinto mes consecutivo y marcaron su nivel más bajo en 18 meses, y el desempleo se mantiene en aumento (7,5% en el último trimestre de 2025), el valor más alto desde la pandemia.
El fenómeno se observó de forma generalizada en el sistema financiero: la suba de la irregularidad se registró en 28 de las 30 principales entidades, lo que sugiere que se trata de un problema macroeconómico y no de decisiones puntuales de otorgamiento de crédito.
Además, hay un cambio en la matriz productiva: sectores que están impulsando el crecimiento, como agro, energía y minería, generan menos empleo que industrias tradicionales. Actividades intensivas en mano de obra, como la industria, la construcción y el comercio, muestran desempeños contractivos, lo que afecta directamente los ingresos de los hogares.
La producción industrial manufacturera cayó 8,7% en febrero respecto al mismo mes de 2025. En el acumulado del primer bimestre de 2026 la actividad industrial se contrajo 6%. Entre los sectores más golpeados figuraron el automotriz, que se hundió hasta un 24%, seguido por equipamiento, maquinaria y textil.
Las tasas siguen altas y presionan sobre la mora
El costo del financiamiento es otro factor clave detrás del aumento de la morosidad: aunque la tasa de referencia se ubica alrededor del 20%, las tasas efectivas de los préstamos personales continúan en niveles muy altos.
En el inicio de abril, la tasa nominal anual a 30 días de los préstamos personales bancarios rondaba el 70%, lo que equivale a una tasa efectiva anual cercana al 100%. Estas tasas son aún mayores en préstamos otorgados por entidades no financieras, y el CFT —que incluye comisiones, seguros e impuestos— suele ser considerablemente superior, señala 1816.
El problema es más agudo en el crédito no bancario: en ese segmento la mora de los hogares alcanzó el 29,9% en febrero, con un aumento de más de dos puntos respecto a enero. Además, las billeteras virtuales están en el foco por problemas en servicios a usuarios, como ocurrió recientemente con Ualá.
La mora en el sistema no financiero es sustancialmente más alta que en el sistema tradicional y afecta con mayor fuerza a los sectores de menores ingresos. Aunque este tipo de financiamiento representa cerca del 17% del total de préstamos a familias, su impacto en la dinámica general es relevante debido al nivel de las tasas que enfrentan los usuarios.




