La misión Artemis II regresó a la Tierra y la NASA pidió a la población evitar la zona de amerizaje en el océano Pacífico por posibles riesgos durante la fase final del descenso.
La precaución se debe a varios factores técnicos: alrededor de 40 minutos antes del amerizaje el módulo de servicio se desacopla, lo que puede provocar la caída de componentes como paracaídas u otras piezas; además, la cápsula Orion entra en la atmósfera a más de 40.000 km/h, generando temperaturas muy altas por la fricción. Cualquier elemento que se desprenda durante ese proceso puede representar un peligro en la zona de impacto.
Por seguridad se estableció un perímetro en mar abierto y se desplegó un operativo con aeronaves, helicópteros y equipos de rescate para impedir que barcos o personas se acerquen al área y para monitorear posibles restos. Los especialistas señalan que, aunque el procedimiento es delicado, está cuidadosamente planificado y el riesgo real para la población general es muy bajo debido a que la zona afectada está delimitada en alta mar.
En resumen, la advertencia de la NASA responde a protocolos habituales ante reingresos de alta velocidad y calor extremo; busca minimizar cualquier riesgo durante una de las fases más críticas de la misión, que además representa un paso importante hacia el regreso humano a la Luna.



