Cada 10 de abril, Argentina conmemora el Día del Investigador Científico en homenaje al nacimiento del doctor Bernardo Houssay (1887). En Lomas de Zamora, Ana Cristina Bratanich es una referente de la investigación: con más de 50 años de trayectoria, su trabajo refleja compromiso y dedicación al avance científico al servicio de la sociedad.
Nacida en Temperley, se formó en el Instituto Nuestra Señora de Lourdes, en Banfield. Se recibió de veterinaria en 1979 en la Universidad de Buenos Aires. Antes de finalizar la carrera ingresó a la cátedra de anatomía y, por medio de un familiar, contactó al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, donde comenzó a trabajar en virología animal.
En Lomas de Zamora, Bratanich constituyó una base sólida que sostuvo su posterior trayectoria profesional.
En esa época la virología estaba rezagada respecto de las bacterias y los hongos y contaba con pocos recursos. Estuvo varios años en el INTA y luego fue enviada a Estados Unidos para perfeccionarse; pudo doctorarse en 1992 gracias a una beca, recordó “Nicky”.
Entre los temas con los que trabajó con mayor profundidad se encuentra la fiebre aftosa, una enfermedad viral que afecta a los animales de pezuña hendida y tiene impacto económico en el sector agropecuario. También realizó estudios de doctorado sobre herpes bovino.
Ana Cristina tuvo la oportunidad de perfeccionar sus conocimientos en el exterior. Actualmente trabaja en la Universidad de Buenos Aires.
Desde Lomas de Zamora al mundo
Tras su doctorado, regresó a Argentina y en 1993 viajó a Canadá para realizar un posdoctorado. Allí conoció a quien hoy es su marido, un ciudadano francés; se casó y permaneció en Canadá y Estados Unidos, donde desarrolló etapas de investigación avanzada y trabajó como profesora universitaria. Desde su regreso a la Argentina, en 2001, integra la cátedra de Virología Animal de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA.
Durante la pandemia reorientó parte de su trabajo: junto a colegas presentó un proyecto sobre coronavirus en fauna silvestre, en particular en murciélagos. Aunque fue un período difícil, le resultó estimulante comprender cómo los virus animales pueden influir en la salud humana y contribuir al desarrollo de vacunas.
Ana Cristina, una apasionada de su labor como investigadora.
Una llama que no se apaga
Próxima a jubilarse, “Nicky” reconoce que aún desea seguir trabajando en varios temas de interés. Su labor como investigadora ha evolucionado y continuará vinculada a proyectos, por ejemplo sobre el fenómeno de la latencia asociado a los herpes. Observa además un creciente interés por los virus que afectan el sistema nervioso y su posible relación con enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o el Alzheimer.
Con la misma curiosidad que la impulsó desde sus inicios, Bratanich proyecta seguir aportando desde la investigación y acompañando nuevos desarrollos. Su vida dedicada al conocimiento deja un legado para las futuras generaciones de investigadores.



