Anna Del Boca ingresó brevemente al sector de “congelados” de Gran Hermano Generación Dorada tras el accidente de su madre, Andrea del Boca. Su aparición alteró la dinámica del juego, provocó reacciones entre los participantes y generó repercusión en redes sociales, sobre todo luego de que se descubriera que llevaba un auricular durante su paso por la casa.
Horas después, desde su casa, Anna publicó en sus historias de Instagram un mensaje agradeciendo el apoyo recibido y comentando la intensidad de la noche: “Qué noche la de anoche”. Afirmó que sus comunicaciones fueron deliberadas y que cuida lo que transmite porque “todo tiene un porqué”, y expresó satisfacción porque su mensaje llegó tanto a los concursantes como al público externo.
Sobre cómo se concretó su ingreso, explicó que recibió la propuesta de producción y la aceptó de inmediato, defendiendo que su participación formó parte del formato del programa y la consideró “hacer un poco de historia”. Frente a las críticas, sostuvo que su intervención no fue comparable a otros “congelados” destinados a ver a familiares y que para ella fue “un regalazo” por lo que se mostró agradecida.
Además, comentó detalles del detrás de escena: señaló que usa una cucaracha (un dispositivo de comunicación) y que alguien del equipo le indicó cuándo debía salir, por lo que en un momento tuvo que volver a entrar cuando su saludo fue interrumpido.



