En el marco de una exposición que reunió a 700 marcas del sector automotriz a nivel mundial, expertos y representantes analizaron la situación del sector, sus desafíos competitivos y la necesidad de políticas públicas orientadas al desarrollo industrial.
Otro de los ejes centrales del mencionado panel fue la competitividad. Del lado argentino se enfatizó que los problemas de competitividad provienen en gran parte de factores externos a las empresas, en particular de la elevada carga impositiva.
Al respecto, Cantarella calificó de “cobardes” a impuestos como Ingresos Brutos, el impuesto a los Créditos y Débitos y las tasas municipales, porque, según dijo, “gravan más a la producción que al comercio”. Señaló además que cuanto más integrada está una empresa, mayor es su carga tributaria.
El contexto resulta especialmente adverso: el INDEC informó que la producción de vehículos automotores se desplomó más de 30% interanual en el primer bimestre, mientras que la fabricación de autopartes sufrió una caída superior al 20%. En conjunto, la división automotriz mostró en febrero su nivel de actividad más bajo desde junio de 2024.
En términos de comercio exterior, los vehículos chinos continúan ganando participación en mercados regionales, especialmente en Brasil y en Argentina.
La necesidad de una política sectorial
En su discurso de cierre, Cantarella recordó que “la industria automotriz es un sector estratégico en Argentina” y subrayó su papel en la economía, en los procesos de innovación, en el transporte de personas y mercancías y en la seguridad.
Afirmó que el desarrollo exitoso y eficiente del sector depende de políticas de Estado y decisiones estratégicas con visión y planificación a largo plazo, adaptadas a la realidad de cada país y región. “Somos parte de la solución, no del problema”, concluyó.




