Santiago Maratea volvió a estar en el centro de la polémica después de publicar un video en el que se lo ve manejando sin cinturón de seguridad y usando el celular. Las imágenes, que se viralizaron rápidamente, generaron preocupación entre seguidores y llamaron la atención de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), que pidió la inhabilitación de su licencia de conducir por considerar que las conductas expuestas incrementan el riesgo de accidentes.
La ANSV advirtió además sobre el efecto imitador que puede tener la difusión masiva de ese tipo de conductas, especialmente entre jóvenes. En lugar de mostrar arrepentimiento, Maratea reaccionó con ironía en sus redes, minimizando las críticas; esa respuesta provocó rechazo en buena parte del público, aunque también contó con defensores que relativizaron el episodio como parte de su estilo comunicativo.
No es la primera vez que el influencer genera controversia: su presencia mediática suele dividir opiniones. En esta ocasión, el foco está en la seguridad vial y en si el episodio tendrá consecuencias legales o quedará en el terreno mediático. La situación plantea una duda sobre hasta qué punto la exposición pública debe ser responsable y consciente de sus posibles efectos.

