El periodista Carlos Humberto Cal Ical fue asesinado a balazos la noche del domingo 26 de abril de 2026 en la carretera que conduce a San Cristóbal Verapaz, en el departamento de Alta Verapaz. Según la Asociación de Periodistas y Comunicadores Sociales de Alta Verapaz (APC-AV), esta región se ha consolidado como uno de los principales focos de agresiones contra comunicadores, con un incremento de amenazas y ataques al periodismo independiente en los últimos años.
La víctima, conocida como “Chino” y miembro activo de la APC-AV, fue interceptada por personas armadas cerca de una fábrica de calzado, aparentemente cuando se dirigía a su domicilio.
Bomberos Voluntarios de la localidad informaron a Departamentales que el ataque ocurrió alrededor de las 22:00; al arribar al lugar constataron que Cal Ical no presentaba signos vitales tras recibir múltiples impactos de bala.
Este homicidio se enmarca en un contexto de creciente hostilidad hacia la prensa en la región, especialmente en Alta Verapaz, donde cubrir conflictos sociales y ambientales se ha vuelto especialmente peligroso. La APC-AV advirtió que la situación incrementa la vulnerabilidad de los comunicadores.
Alta Verapaz, epicentro de agresiones contra periodistas
En un comunicado difundido el lunes 27 de abril, la APC-AV y citado por Departamentales señalaron que el asesinato de Cal Ical no es un hecho aislado, sino parte de una persecución sostenida contra el periodismo independiente en Guatemala, caracterizada por un aumento de la violencia y la criminalización de la labor informativa.
El texto también alerta que los ataques a la prensa socavan la democracia y el derecho de la ciudadanía a acceder a información veraz y oportuna.
La organización solicitó al Ministerio Público y a la Fiscalía de Delitos contra Periodistas una investigación exhaustiva, pronta y transparente para identificar a los autores materiales e intelectuales y evitar la impunidad que suele acompañar estos casos.
Asimismo, exigió al Estado la adopción inmediata de medidas de seguridad, la reactivación de los compromisos del Programa de Protección a Periodistas y que el Organismo Judicial garantice un sistema de justicia autónomo capaz de sancionar adecuadamente estos ataques.
Reacciones del gremio y la comunidad local
Carlos Humberto Cal Ical era miembro activo de la Asociación de Periodistas de Cobán desde 2008 y mantenía presencia habitual en redes sociales, donde interactuaba con su audiencia y compartía contenidos en las horas previas a su muerte, según reconstruyó Departamentales a partir de testimonios de allegados.
El asesinato causó consternación y demandas de justicia entre colegas y residentes de San Cristóbal Verapaz, que lo reconocían por su trabajo informativo y su participación comunitaria. Vecinos y profesionales del periodismo han exigido a las autoridades un esclarecimiento rápido del crimen y medidas efectivas para proteger a quienes ejercen la profesión en la región.
Los Bomberos Voluntarios dieron aviso inmediato a la Policía Nacional Civil y al Ministerio Público. Ambas instituciones mantienen investigaciones abiertas para determinar el motivo del atentado y establecer si existe relación con su labor periodística.
Respuesta directa: asesinato de un periodista y consecuencias para la prensa
La muerte de Carlos Humberto Cal Ical, confirmada por las autoridades y el gremio, ratifica un patrón de violencia e intimidación contra la prensa local. El hecho ha motivado pedidos urgentes de investigación y de medidas de protección para periodistas, según los reportes de Departamentales.

