El kohl egipcio, conocido antiguamente como mesdemet, fue mucho más que un delineador de ojos en el Antiguo Egipto. Lo usaban a diario hombres y mujeres de distintas clases sociales y respondía a necesidades estéticas, sanitarias y espirituales.
Según National Geographic, su uso se remonta al menos al 5000 a. C. y se consolidó como un elemento esencial para protegerse del sol y las condiciones extremas del desierto.
Con el tiempo se difundió por regiones del Mediterráneo y Asia, donde adoptó variantes locales pero mantuvo sus funciones básicas.
Funciones, composición y ritual cotidiano
El kohl formaba parte del ritual diario. Se presentaba en polvo, pastilla o pasta y se aplicaba con pequeños utensilios de marfil, madera, metal o vidrio, marcando líneas oscuras alrededor de los ojos, las pestañas y las cejas.
Además de realzar la mirada —como muestran representaciones famosas como el busto de Nefertiti— tenía una finalidad práctica y protectora.
National Geographic destaca que el kohl protegía frente al sol y la arena, funcionando como un escudo natural en una sociedad sin gafas modernas.
También ayudaba a prevenir infecciones, irritaciones y problemas oculares producidos por el polvo, el calor y el agua contaminada. De este modo cumplía simultáneamente funciones medicinales, cosméticas y amuletarias.
El mesdemet estaba ligado a la identidad personal y a la protección espiritual: el maquillaje de ojos reflejaba creencias sobre el resguardo físico y lo sagrado, integrándose en los rituales cotidianos y en la visión egipcia del bienestar.
En cuanto a su composición, el kohl incluía una notable variedad de minerales: galena (sulfuro de plomo), malaquita, lapislázuli, turquesa, antimonio, manganeso, carbón y distintos óxidos. La mezcla se seleccionaba según el fin buscado —protección, salud o ritual— y determinaba el color y la textura del producto.
Los tonos iban del negro al verde; los minerales se trituraban, combinaban y humedecían justo antes de aplicarlos, lo que permitía ajustar la preparación a las necesidades del momento.
Recetas, adaptaciones y diferencias sociales
Durante mucho tiempo se creyó que el kohl era una fórmula simple a base de plomo. Investigaciones recientes citadas por National Geographic muestran, sin embargo, la existencia de múltiples recetas adaptadas a la época, la función y el estatus social.
Aunque la galena era frecuente, se empleaban también manganeso y pigmentos verdes, entre otros, para lograr distintos colores, texturas y propiedades. Los egipcios perfeccionaron técnicas para obtener resultados concretos.
Una cualidad destacada del kohl era su capacidad de personalización: cada persona podía ajustar la mezcla según sus necesidades.
El acceso a ingredientes y herramientas diferenciaba a los grupos sociales: las élites contaban con fórmulas más complejas y aplicadores ornamentados, mientras que las clases populares usaban mezclas y utensilios más sencillos.
National Geographic subraya que estas diferencias en acceso reflejan las desigualdades sociales de la época.
En resumen, el kohl o mesdemet fue mucho más que un cosmético: fue un recurso esencial en la vida cotidiana egipcia, protegió la salud, expresó la identidad y actuó como talismán en una civilización marcada por el sol, la arena y la búsqueda de equilibrio entre lo físico y lo espiritual.


