En Córdoba, el ministro de Economía Luis Caputo afirmó que, por primera vez, hay un presidente con voluntad política para mantener el orden macroeconómico, lo que —según sostuvo— constituye el principal escudo frente al recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente. En su discurso ofreció además explicaciones sobre por qué considera que el riesgo país no disminuye, detalló aspectos de la reforma laboral y de la llamada ley de inocencia fiscal, y criticó el modelo productivo en sectores puntuales, como el de los neumáticos y el conflicto vinculado al cierre de la planta de Fate.
Las declaraciones se realizaron durante el acto por el 49.o aniversario de la Fundación Mediterránea. Al comenzar, Caputo centró su intervención en la crisis que atraviesan los mercados por la escalada bélica en Medio Oriente y reiteró que el orden macroeconómico es el mejor blindaje para Argentina. También defendió la posición adoptada por Estados Unidos e Israel frente a Irán, al considerar importante “estar del lado correcto”.
Luego repasó los logros del gobierno: la continuidad del superávit fiscal, los datos recientes del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), la reducción de la deuda cuasi fiscal y una baja de impuestos equivalente al 2,5% del PBI en dos años. Señaló además que el RIGI cuenta con proyectos por aprobar por aproximadamente u$s70.000 millones y que ya se aprobaron inversiones por u$s26.000 millones.
Ley de reforma laboral y ley de inocencia fiscal
Caputo describió al ancla fiscal y al equilibrio financiero como el núcleo del modelo que, según dijo, permitirá un desarrollo sostenido en las próximas décadas. Aclaró que la administración no pretende recuperar competitividad mediante devaluaciones recurrentes, sino a partir de cambios estructurales como la reforma laboral y la ley de inocencia fiscal, que, en su opinión, favorecerán una mayor formalización del empleo y ahorro.
Identificó los elevados costos laborales como el principal obstáculo para un mercado de trabajo que no muestra crecimiento desde 2011. Explicó que la iniciativa se concentra en tres medidas vinculadas a la contribución fiscal del sector empresario: la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) —con la idea de que las empresas transformen aportes fiscales en reservas para su propia contingencia—, la eliminación de lo que llamó “la industria del juicio” y la creación de un régimen para empleo nuevo.
Caputo afirmó que alrededor del 50% de la economía opera en la informalidad y señaló dificultades para volver a conseguir empleo tras un despido. Abogó por que la nueva normativa colabore en la formalización laboral y permita continuar la reducción de impuestos. Señaló además la necesidad de que el crecimiento de la recaudación tributaria vaya acompañado por mayor crédito local: dijo que existe ahorro, pero que en gran medida está “bajo el colchón”, lo que impide canalizarlo al desarrollo, por lo que el país aún depende del crédito externo y carece de un mercado de capitales desarrollado.
Mercado cambiario, nada cambia
Sobre la política cambiaria, Caputo afirmó que no habrá cambios y que se mantendrá el esquema de bandas. Defendió el tipo de cambio vigente recordando que las exportaciones están en niveles récord en términos de volumen y que no se observa un boom de importaciones. Describió el plan de acumulación de reservas como una estrategia diseñada para respetar la profundidad del mercado y la demanda de divisas, y recordó que, al flexibilizar el cepo, se compraron u$s3.000 millones en dos meses.
Relató que tras esa etapa comenzó un “ataque político” que dejó al mercado con escasos vendedores: si el gobierno hubiera salido a comprar divisas en ese momento, dijo, eso hubiera elevado rápidamente el dólar hasta el techo de la banda o forzado a romper el esquema en pocos meses. Sostuvo que la decisión de mantener el esquema resultó exitosa, ya que permitieron ganar las elecciones, aunque implicó costos en términos de riesgo país e inflación.
En cuanto al mecanismo de compra de reservas vigente, señaló que inicialmente se había acordado adquirir el 5% del volumen diario, pero que actualmente se compra algo más del 30% de ese volumen, según lo pactado con el Fondo Monetario Internacional, y afirmó que esa mayor intervención se logró “sin afectar el precio” del dólar.
Por qué no baja el riesgo país, según Luis Caputo
Caputo explicó que la evolución del riesgo país depende de una combinación de fundamentos económicos, factores políticos y la posición técnica del mercado, por lo que resulta difícil de predecir. Señaló que, aunque los fundamentos no son el problema principal, la posición técnica —la relación entre oferta y demanda de bonos— sigue influyendo negativamente.
Sostuvo que es necesario trabajar sobre la posición técnica reduciendo la oferta de bonos sin dejar de cumplir con los vencimientos y defendió la búsqueda de financiamientos alternativos más baratos que los del mercado para reemplazar fuentes tradicionales. La idea es lograr una “posición técnica más neutral” que permita que los fundamentos económicos tengan mayor peso. Además, admitió que la política continúa jugando un rol central y que todavía se “pricea un riesgo kuka”.

