29 de abril de 2026
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Seis presos políticos mueren en cárceles rusas en 2026

Al menos seis personas detenidas en Rusia por motivos políticos murieron en prisión preventiva o en cárceles ordinarias entre enero y abril de 2026, según el medio independiente Meduza. Aunque los casos difieren en perfil y acusaciones —desde espionaje hasta publicaciones en redes sociales o la supuesta colocación de carteles en un supermercado—, todos ocurrieron en el marco de la guerra contra Ucrania. Según OVD-Info, más de 2.000 personas siguen en prisión por causas de motivación política.

El primer fallecimiento registrado fue el de Román Sidorkin, de 52 años, ingresado en un hospital de Sarátov el 5 de enero y fallecido cuatro días después. En 2023 había sido condenado a 17 años por traición y sabotaje y en 2025 recibió otros 23 años por presunto robo de material militar. El 19 de febrero murió Dotsenko, un artista de San Petersburgo de 65 años condenado junto a su esposa a tres años de prisión por carteles con insultos al presidente Putin que las autoridades atribuyeron a ambos; ingresó en el hospital el 12 de febrero tras sufrir un infarto y su esposa, también detenida, no pudo asistir al funeral.

En febrero también falleció Oleg Tirishkin, minero retirado y sindicalista de 64 años crítico con la guerra, condenado por “justificación del terrorismo” por mensajes en redes sociales. En marzo murió Vladímir Ósipov, de 56 años, conductor de metro detenido por publicaciones en Odnoklassniki; sus familiares denunciaron que fue golpeado durante la detención y que no recibió atención médica adecuada. El 8 de abril se suicidó en prisión preventiva Andréi Akuzin, artista de 53 años arrestado el día anterior por un comentario en redes sociales. El 17 de abril murió en la colonia penal no 2 de Vorónezh Dmitri Kuznetsov, bloguero de 43 años conocido como Khristolyub Bozhiy, predicador pacifista condenado por “rehabilitación del nazismo” y “ofensa a los sentimientos religiosos” por vídeos en YouTube; fue hallado colgado en su celda y su padre rechaza la versión oficial de suicidio.

Las muertes de presos políticos en custodia no son inéditas en Rusia, pero cobraron mayor visibilidad tras la muerte de Alexéi Navalny el 16 de febrero de 2024 en la colonia penitenciaria IK‐3, en Kharp, cuando cumplía una condena de 19 años. En febrero de 2026 Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia y Países Bajos afirmaron en un comunicado conjunto que Navalny fue envenenado con epibatidina, basándose en análisis de muestras de su cuerpo; el Kremlin lo negó. Durante su detención acumuló 295 días en celdas de aislamiento punitivo, práctica que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha calificado de tortura.

Un precedente citado con frecuencia es el del abogado Serguéi Magnitski, que en 2008 denunció un fraude de 230 millones de dólares vinculado a funcionarios corruptos y fue detenido en represalia. Murió el 16 de noviembre de 2009 en una prisión de Moscú, ocho días antes de que expirara el plazo legal máximo de detención sin juicio. En 2019 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos determinó que recibió un trato inhumano y que las autoridades pusieron su vida en riesgo al negarle atención médica.

Desde la invasión de Ucrania en febrero de 2022, la represión política en Rusia ha aumentado. El grupo Rus Sidyashchaya contabiliza al menos 43 presos políticos muertos en custodia entre 2022 y 2026, aunque advierte que la cifra real probablemente sea mayor. Human Rights Watch documentó que hasta septiembre de 2025 al menos 1.299 personas afrontaron procesos penales por oponerse a la guerra. OVD-Info registra más de 4.600 personas sometidas a persecución penal de motivación política, de las cuales más de 2.000 permanecen en prisión.

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