13 de mayo de 2026
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Arrecifes de coral y el futuro de la medicina

Un estudio internacional encontró que los arrecifes coralinos albergan más de 4.000 especies microbianas, la mayoría aún desconocidas para la ciencia. Solo el 10 % de esas especies tiene información genética disponible y apenas el 1 % de las especies detectadas exclusivamente en las muestras de Tara Pacific ha sido investigado en detalle, según informó Science Daily.

Esta brecha de conocimiento resulta urgente ante la degradación acelerada de los arrecifes: si desaparecen, se perdería de forma irreversible un reservorio molecular que podría ser clave para futuros avances en medicina y biotecnología, advierten los autores del estudio.

La doctora Maggie Reddy, del Ryan Institute —centro de investigación en biociencias marinas de la Universidad de Galway, Irlanda—, señaló que el hallazgo evidencia la necesidad de intensificar los estudios de biodiversidad, especialmente en regiones poco exploradas.

El trabajo, publicado en la revista Nature, analizó microbiomas procedentes de 99 arrecifes en 32 islas del Pacífico, recolectadas durante la expedición Tara Pacific entre 2016 y 2018. A partir de esas muestras, el equipo reconstruyó los genomas de 645 especies microbianas, más del 99 % de las cuales no había sido caracterizada genéticamente.

La diversidad encontrada indica que cada especie de coral actúa como hospedero de microbios propios, con funciones esenciales para la salud y la dinámica del arrecife.

El microbioma coralino y su potencial biosintético

Los arrecifes suelen describirse como las selvas tropicales del mar: albergan alrededor de un tercio de la vida marina visible y desempeñan funciones clave como el ciclado de nutrientes y el sustento de economías locales vinculadas al turismo. Sin embargo, gran parte de su diversidad real ocurre a escala microscópica, fuera de la vista.

Los microbiomas coralinos incluyen bacterias, arqueas, hongos, virus y algas que interactúan con el tejido coralino para formar el holobionte, la unidad biológica fundamental para la supervivencia del arrecife. Estos microorganismos no son pasivos: producen compuestos bioactivos que pueden influir en procesos biológicos y tener interés médico e industrial.

La especialización es tal que muchas de estas especies microbianas se asocian únicamente a un tipo concreto de coral, por lo que la pérdida de una especie coralina puede ocasionar también la extinción de microbios endémicos.

El análisis mostró que las bacterias asociadas a corales poseen una mayor diversidad de conjuntos de genes biosintéticos —los planos genéticos para fabricar compuestos naturales— que la registrada en otros ambientes marinos.

El profesor Olivier Thomas, del Ryan Institute, explicó que el potencial biosintético de los microbiomas de corales constructores de arrecife iguala o supera al de fuentes tradicionales de productos naturales, como las esponjas marinas. Entre los hallazgos destacan representantes del grupo Acidobacteriota, hasta ahora desconocidos, que producen nuevas enzimas con posibles aplicaciones biotecnológicas.

Reddy subrayó que estos resultados revelan una brecha importante en nuestro conocimiento y refuerzan la necesidad de realizar más estudios de biodiversidad, especialmente en áreas poco muestreadas.

Implicancias para la ciencia y futuras investigaciones

Los investigadores enfatizan una dimensión de la conservación con frecuencia ignorada: al dañarse o desaparecer un arrecife, no solo se pierde la vida marina visible (peces, esponjas, algas), sino también una vasta biblioteca molecular asociada a los microbios que podrían contener nuevas enzimas y compuestos útiles en biotecnología y medicina.

Thomas fue claro sobre las consecuencias de la inacción: la investigación constituye un llamado a proteger los arrecifes no solo por su valor ecológico, sino para preservar su diversidad química, que podría impulsar futuros avances científicos.

Los datos recopilados por la expedición Tara Pacific constituyen hasta ahora uno de los mapas más detallados de la diversidad microbiana de corales en una región que alberga cerca del 40 % de los arrecifes del planeta.

El consorcio Tara Pacific —que integra el laboratorio de Biodiversidad Marina del Ryan Institute y colaboradores del ETH Zurich— planea continuar estas investigaciones en la próxima expedición a Papúa Nueva Guinea en junio, con el objetivo de obtener nuevas muestras y estudiar por qué ciertas especies de coral muestran mayor resiliencia frente al cambio climático.

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