P.: Si la imagen del gobierno nacional empeora, ¿disminuyen sus posibilidades de reelección en 2027?
Diario El País (Uruguay)
P.: Teniendo en cuenta que, después del primer semestre, se vuelve más exigente comprar y acumular divisas, y que el segundo semestre será año electoral, ¿cómo incide esto?
P.G.: Ahora, con la liquidación del campo, la entrada de divisas es algo más sencilla, pero en general los ingresos de divisas dependen mucho de la credibilidad y la fortaleza de la política económica, no solo del balance comercial.
Los proyectos de inversión en energía, minería y otros sectores también atraen capitales. Por eso la acumulación de reservas puede continuar y el Banco Central debería aprovechar para aumentar sus compras respecto de lo ya anunciado.
Y es cierto que hacia fin de año empezará a jugar con fuerza la dinámica electoral de 2027.
P.: Si la acumulación de divisas depende de la credibilidad del programa económico, ¿cómo evalúa hoy esa credibilidad?
P.G.: La política económica ha ganado credibilidad, pero Argentina arrastra el pasado. Se nota en que el soberano paga una prima de riesgo mayor que muchas empresas, algo poco habitual en otros países.
Eso obedece, en parte, a la historia de defaults recientes. El mercado sigue muy atento a la evolución política y económica, por lo que es clave restablecer una relación normal con el mercado de capitales; un ejemplo cercano es Ecuador.
Ecuador reestructuró su deuda en 2020 como Argentina y en los últimos meses emitió y refinanció deuda, lo que ayudó a reducir su riesgo país. Hay otros casos regionales que muestran que países con situaciones frágiles pueden volver al mercado.
En muchos aspectos Argentina hoy tiene fundamentos mejores que otros emergentes: lograr equilibrio fiscal es algo inusual. Si se excluye deuda intra sector público y la adeudada con multilaterales, la deuda con el sector privado está en niveles manejables, cercanos al 30%.
Esos niveles no deberían preocupar, salvo por la falta de prueba de que Argentina puede acceder y mantener una relación normal con los mercados internacionales.
P.: Si Argentina está mejor posicionada que otros países, ¿por qué no vuelve a acceder al mercado de capitales?
P.G.: Creo que el Gobierno espera que el riesgo país baje más para conseguir condiciones más favorables. El ministro ha explicado que existen alternativas más baratas que salir ahora al mercado; ahí surge un problema de tipo huevo y gallina.
Si uno sale al mercado puede ayudar a bajar el riesgo, pero también se puede esperar a que el riesgo baje para endeudarse. Por eso el Gobierno recurre por ahora a financiamientos con garantías del Banco Mundial y del BID.
“Salir al mercado primero para bajar el riesgo país es una postura muy difundida, no solo de Cavallo”
P.: ¿Qué opina del cruce entre Caputo y Cavallo, sobre si primero hay que acumular dólares o primero salir al mercado para bajar el riesgo?
P.G.: Creo que acceder al mercado suele impulsar una baja en el riesgo, como se vio en Ecuador y en algunos canjes de deuda en la región. Esa posición está ampliamente difundida en el mercado de capitales y no es exclusiva de Cavallo.
Hay opiniones divididas y el Gobierno adopta una postura más prudente; son debates relevantes que conviene discutir con seriedad.
P.: Estas discusiones tan importantes suelen darse en tono de confrontación. ¿Qué opina de la dinámica entre exministros y el ministro actual?
P.G.: Me parece lamentable la agresión de Cavallo. Caputo respondió, pero caracterizarlo como un “trader sin teoría” fue un error.
Las credenciales de Caputo son sólidas; es gente con experiencia internacional y la gestión que lleva adelante logró rápidamente equilibrio fiscal, algo difícil en Argentina.
Por eso considero que la crítica personal estuvo fuera de lugar. Además, no es imprescindible ser economista académico para gestionar bien; hay ejemplos internacionales, como Christine Lagarde, que muestran perfiles distintos pero exitosos.
La evaluación debe basarse en la gestión y en los resultados concretos, no en si el responsable es teórico o práctico.
P.: ¿La legitimidad de la opinión de los exministros está condicionada a los resultados que obtuvieron en su gestión?
P.G.: Los resultados dependen de muchos factores, incluidos shocks externos. No es justo descalificar a alguien solo por un resultado adverso; la experiencia en la toma de decisiones con incertidumbre es valiosa.
En economías desarrolladas suele verse a exministros y exgobernantes dando opiniones constructivas basadas en su experiencia, en lugar de descalificar. Los académicos, a veces sin experiencia práctica, pueden subestimar la complejidad de decidir bajo incertidumbre.
P.: ¿Cree que es condición necesaria levantar totalmente el cepo para volver a acceder al crédito internacional?
P.G.: La situación actual no impide por sí misma acceder al mercado de capitales. Personalmente favorezco liberar más controles, pero reconozco que el Banco Central ha sido prudente y profesional en la relajación de los mismos.
Los controles no son un obstáculo absoluto, aunque a medida que se acerque 2027 los factores políticos influirán más en las expectativas. Las operaciones con garantías multilaterales son útiles pero puntuales; lo importante es recuperar acceso permanente al mercado para dar confianza.
Mi impresión es que el año electoral no será fácil; las elecciones en Argentina suelen ser competitivas y de resultado incierto.
P.: Milei anunció un “súper RIGI” para promover inversiones. ¿Qué buscan hoy los inversores: más beneficios o estabilidad jurídica?
P.G.: Los grandes proyectos requieren tiempo y seguridad contractual. Argentina tiene una historia de incertidumbres en el respeto a contratos, por lo que los incentivos y la estabilidad jurídica son claves para atraer inversión extranjera.
No tengo detalles del anuncio, pero el concepto es correcto: el país está cambiando su matriz productiva y necesita medidas que faciliten la inversión en los sectores en expansión.
Es necesario mayor flexibilidad y demanda en las actividades que crecen; si estos incentivos aceleran inversiones, la transición será más fácil.
P.: ¿Que algunos sectores crezcan mientras otros se achican es parte natural de la reconversión económica?
P.G.: Sí, forma parte de un proceso de ajuste, a veces retrasado. Un ejemplo es la llamada “enfermedad holandesa”: un shock positivo en un sector puede presionar salarios y afectar a otros sectores menos productivos.
En Argentina se ven provincias que, por el desarrollo energético o minero, alcanzan niveles de producto per cápita muy altos, mientras otras quedan rezagadas, en particular la provincia de Buenos Aires.
Ese desequilibrio plantea desafíos importantes: sería deseable que las personas puedan moverse hacia los sectores en expansión en busca de mejores oportunidades.
Nosotros estamos más acostumbrados a que la migración sea hacia el exterior cuando hay crisis; por eso la movilidad interna hacia sectores crecientes es un asunto crítico para el país.


