El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el lunes que su país obtendrá “una victoria total” en la guerra contra Irán y describió el alto el fuego vigente como un paciente en coma con soporte vital. Ante la prensa en la Casa Blanca comparó el acuerdo a un cuadro médico con “apenas un 1% de posibilidades de sobrevivir”.
Sus declaraciones se produjeron pocas horas después de que rechazara la última propuesta diplomática de Teherán. Esa oferta incluía concesiones sobre el programa nuclear, pero también reclamaba el reconocimiento de la soberanía iraní sobre el Estrecho de Ormuz y el pago de reparaciones de guerra. Trump la tildó de “basura” y aseguró que ni siquiera la había terminado de leer.
“Lograremos una victoria total”, reiteró el mandatario, y negó estar bajo presión para negociar. “Irán piensa que estoy bajo presión, pero no hay ninguna presión”, dijo.
Más temprano había calificado el alto el fuego como “increíblemente débil” y en “estado crítico”. El domingo, en sus redes sociales, había descrito la propuesta iraní como “¡TOTALMENTE INACEPTABLE!”.
La propuesta iraní y la brecha negociadora
Según dos funcionarios regionales citados por The Associated Press, Irán propuso diluir parte de su uranio altamente enriquecido y trasladar el resto a un tercer país —con Rusia ofrecida previamente como opción—, mientras que Estados Unidos exige la retirada completa del material nuclear. Los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato.
Además del material nuclear, persisten desacuerdos sobre otros puntos clave: Irán exige el levantamiento de sanciones internacionales, la liberación de activos retenidos en el extranjero y el fin de la guerra entre Israel y Hezbollah.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, sostuvo que “no exigimos ninguna concesión; lo único que exigimos fueron los derechos legítimos de Irán” y criticó las demandas “unilaterales e irrazonables” de la parte estadounidense.
El estancamiento prolonga una crisis energética global ligada al conflicto, en particular por el control de Irán sobre el Estrecho de Ormuz y el bloqueo estadounidense de puertos iraníes. La confrontación ha aumentado los precios del combustible y afectado a los mercados internacionales.
Netanyahu no descarta retomar la guerra
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu —quien, según el informe, inició la guerra junto a Trump el 28 de febrero— afirmó que el conflicto “no ha terminado”. En una entrevista emitida en “60 Minutes” de la CBS dijo que si el uranio enriquecido no sale de Irán mediante la vía diplomática, Israel y Estados Unidos coinciden en que “podemos volver a enfrentarnos a ellos militarmente”. Añadió que “los días del actual gobierno iraní están contados, pero podrían pasar muchos días”.
Se espera que Trump aproveche su viaje a China esta semana para pedir al presidente Xi Jinping que presione a Teherán. China es el principal comprador del crudo iraní sancionado, lo que le otorga influencia sobre la República Islámica.
Pakistán mediador y una nueva ejecución en Irán
Dos diplomáticos regionales dijeron que Pakistán continúa intentando acordar un memorándum de entendimiento para poner fin a la guerra. Islamabad esperaba ultimar el texto la semana pasada, pero el esfuerzo no prosperó.
Mientras tanto, Irán ejecutó a otro hombre acusado de espiar para la CIA y el Mossad. La agencia estatal IRNA identificó al ejecutado como Erfan Shakourzadeh, a quien atribuye labores en comunicaciones por satélite y la transmisión de información clasificada a ambos servicios de inteligencia.

