13 de mayo de 2026
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Rusia prepara plan contra Europa y la OTAN y fija fecha

En las últimas semanas varios informes describieron a Vladimir Putin como cada vez más aislado: desconfiado de su entorno, recluido con frecuencia en búnkeres por temor a atentados, concentrando en su persona la mayoría de las decisiones y con una narrativa oficial que ya no moviliza con la misma facilidad a las multitudes, lo que sugiere un desgaste de su poder.

Asimismo, datos más concretos señalan que las fuerzas rusas enfrentan dificultades en Ucrania. Según el Institute for the Study of War (think tank con sede en Washington que monitorea conflictos contemporáneos), las tropas de invasión rindieron peor en la primavera de 2026 que cuando el Kremlin puso el énfasis sobre el Óblast de Donetsk en 2025.

El informe recoge indicadores operativos: los avances rusos se estancaron en un promedio de 2,9 kilómetros cuadrados por día durante los primeros cuatro meses de 2026 y las fuerzas registraron una pérdida neta de territorio en abril de 2026. Además, las bajas crecientes han superado recientemente la tasa de reclutamiento de Rusia registrada a finales de 2025 y comienzos de 2026.

Pese a ese cuadro en el frente ucraniano, Moscú continúa desarrollando planes ofensivos dirigidos a Europa y a la OTAN. Fuentes consultadas por Infobae y agencias europeas indican que Rusia aspira a estar en condiciones de amenazar al bloque intercontinental hacia 2029; las estimaciones varían en meses, pero coinciden en que los preparativos van más allá del conflicto en Ucrania.

“Hay que pensar como rusos, no como occidentales”, señaló off the record una fuente al ser consultada sobre los problemas internos y externos del Kremlin. Según esa fuente, Rusia desplaza a sus fronteras occidentales equipamiento militar moderno, junto con personal, como parte de su proceso de confrontación con la OTAN.

Otra fuente europea sostiene que la intención de Moscú es contar con un millón de soldados a fines de la década para disponer de capacidad de ataque. “Es una amenaza real y nos estamos preparando para una guerra en 2029. Nos preparamos, pero eso no significa que vaya a ocurrir”, aclaró.

Los países más expuestos son naturalmente los vecinos fronterizos. Putin añora la influencia de la época soviética sobre estados que considera propios; los bálticos (Estonia, Letonia y Lituania), ahora primera línea de la OTAN, podrían quedar particularmente comprometidos. La presencia de comunidades rusoparlantes en esos territorios podría ser utilizada por el Kremlin como pretexto para alegar amenazas y justificar intervenciones, como ocurrió en Ucrania.

Tampoco pasan desapercibidos los movimientos desde Noruega y Finlandia, cuyos Gobiernos vigilan reclamaciones territoriales y gestos de reivindicación histórica por parte de Moscú.

En las fronteras, y sobre todo en la región báltica, ya se observan despliegues de activos militares rusos. Europa y la OTAN comienzan a reforzar su preparación, aunque con ritmos y presupuestos distintos: cuanto más próximo a Rusia está un país, mayor es la sensación de urgencia.

La respuesta planificada para llegar preparados a un hipotético conflicto en 2029 incluye incorporar personal militar de forma escalonada, aumentar adquisiciones de armamento y atraer a empresas —por ejemplo, del sector automotriz y tecnológico— para producir transportes, vehículos blindados y drones.

Esos esfuerzos se conciben en su mayor parte con fines defensivos, especialmente en los Estados limítrofes. Una fuente subrayó a Infobae que la OTAN no ha lanzado ofensivas y cuestionó la percepción de amenaza que expresa Putin hacia la Alianza. El nivel de preocupación fue tal que, a fines de 2022, Alemania y Polonia acordaron un despliegue histórico de sistemas antiaéreos Patriot destinado a prevenir ataques rusos, acuerdo que se extendió hasta 2025.

Otra lección que extrae Europa de conflictos recientes es la doble naturaleza de China: aliada comercial necesaria, pero también rival en ciertos ámbitos. La cooperación de Pekín con Irán en algunos episodios del Medio Oriente, proporcionando información sensible para ataques, evidenció límites que dificultan el intercambio de determinadas tecnologías militares chinas.

X: @TotiPI

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