19 de mayo de 2026
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Buzos finlandeses recuperan dos cuerpos de buzos italianos en Maldivas

Tres buzos finlandeses recuperaron este martes dos de los cinco cuerpos de ciudadanos italianos que murieron dentro de una cueva submarina en el atolón de Vaavu, en Maldivas, informó el portavoz presidencial Mohamed Hussain Shareef. Con estas operaciones ya se han recuperado tres cuerpos; las autoridades indicaron que los dos cadáveres restantes serán extraídos el miércoles.

La víspera se habían localizado cuatro restos, cuando se reanudaron las búsquedas tras una interrupción motivada por la muerte de un buzo militar maldiviano durante una peligrosa misión para intentar llegar a las víctimas. Mohamed Mahadi falleció en la fase de descompresión, el procedimiento de paradas controladas que los submarinistas deben seguir al ascender para eliminar de forma gradual los gases absorbidos a alta presión.

Los cinco italianos desaparecieron el jueves 14 de mayo mientras exploraban el sistema de cuevas del canal Dekunu Kandu, cerca de la isla Alimatá, en el atolón de Vaavu, a aproximadamente una hora en lancha de la capital, Malé. El cuerpo del instructor de buceo Gianluca Benedetti fue hallado el mismo día, fuera de la cueva, cerca de la entrada.

El portavoz del gobierno maldiviano, Ahmed Shaam, dijo que los cuatro cuerpos restantes fueron encontrados “prácticamente juntos” en el tercer segmento de la cueva, su tramo más interior y amplio. “Como se pensaba, los cuatro cuerpos fueron hallados dentro de la cueva; no solo dentro, sino muy adentro”, añadió Shaam.

Los fallecidos son Monica Montefalcone, profesora asociada de la Universidad de Génova especializada en ecosistemas marinos; su hija Giorgia Sommacal; Muriel Oddenino, bióloga marina e investigadora en la misma universidad; Federico Gualtieri, recién graduado bajo la dirección de Montefalcone; y el instructor Gianluca Benedetti, de 44 años. Todos eran considerados buceadores experimentados y habían realizado inmersiones en los días previos al incidente.

El grupo viajaba en el Duke of York, un yate de 36 metros que transportaba a otros 20 italianos, todos ilesos. El viaje fue organizado por Albatros Top Boat, un operador turístico piamontés, con fines científicos.

En Maldivas la profundidad máxima permitida para buceo recreativo es de 30 metros; para exceder ese límite se requiere un permiso especial de la autoridad marítima. Las investigaciones deberán esclarecer si el grupo contaba con dicha autorización. Mientras tanto, las autoridades maldivas han suspendido de forma indefinida la licencia del Duke of York.

Cómo los encontraron

La operación de búsqueda y recuperación fue encomendada a Divers Alert Network Europe (DAN Europe), una organización especializada en seguridad submarina, que desplazó a tres buzos técnicos finlandeses: Sami Paakkarinen, Jenni Westerlund y Patrik Grönqvist. Finlandia tiene una reconocida tradición en buceo en cuevas, minas inundadas y bajo el hielo, lo que sitúa a sus especialistas entre los más experimentados en entornos extremos.

La inmersión del lunes, de unas tres horas, permitió explorar la cueva —que mide entre 200 y 250 metros y está articulada en tres cavidades conectadas por estrechamientos de 2 a 3 metros— y localizar los cuerpos a unos 55–60 metros de profundidad.

Para la operación los buzos emplearon rebreathers, sistemas de circuito cerrado que reciclan el gas exhalado, eliminan el dióxido de carbono con un filtro y reponen oxígeno, lo que permite inmersiones mucho más largas que los equipos de circuito abierto. También usaron scooters subacuáticos para desplazarse dentro de la cueva y contrarrestar corrientes.

DAN Europe describió a los intervinientes como buzos técnicos con experiencia internacional en misiones de búsqueda y recuperación en “entornos profundos con techo, espacios confinados y escenarios de alto riesgo”. El equipo había participado en 2014 en una operación no oficial para recuperar los cuerpos de dos buzos en el complejo de cuevas de Plura, en Noruega, trabajo documentado en el film Diving into the Unknown.

Qué falta por esclarecer

Aunque se ha avanzado en la recuperación de cuerpos, siguen sin resolverse preguntas clave sobre lo ocurrido. Hay dos investigaciones paralelas: una de las autoridades maldivas y otra de la fiscalía de Roma, competente en delitos que afectan a ciudadanos italianos en el exterior.

Un punto central es si el grupo tenía autorización para superar los 30 metros permitidos para buceo recreativo. La abogada de Albatros Top Boat, Orietta Stella, declaró al Corriere della Sera que la empresa no solicitó ese permiso y que, según su conocimiento, las travesías científicas estaban destinadas al muestreo de corales, sin previsión de inmersiones a 50–60 metros ni de penetración en cuevas.

La Universidad de Génova informó que la misión de Montefalcone contemplaba “exclusivamente actividades de investigación en superficie o, como máximo, mediante snorkel” y que no existía autorización para buceo subacuático.

También es necesario determinar la profundidad exacta alcanzada por los buzos y lo que ocurrió dentro de la cueva. Resultará clave recuperar y analizar los ordenadores de buceo de cada submarinista, que registran profundidad, tiempos y cálculos de descompresión en tiempo real. La extracción del equipo de los italianos y de los dos cuerpos restantes está prevista para el miércoles.

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