En días recientes, los Emiratos Árabes Unidos han intensificado sus esfuerzos para evitar la reanudación del conflicto con Irán, sumándose a Arabia Saudita y Catar al pedir al presidente estadounidense Donald Trump que conceda una oportunidad a las negociaciones, según varias fuentes familiarizadas con el asunto.
Las conversaciones surgieron por el temor de que cualquier represalia de Teherán, si se reanudan las hostilidades, pueda sumir a las economías del Golfo en el caos. En llamadas separadas con Trump, los líderes de los tres aliados estadounidenses señalaron que la acción militar no alcanzaría los objetivos a largo plazo de Estados Unidos respecto a Irán, dijeron fuentes que pidieron mantenerse en el anonimato por la sensibilidad del tema.
La Casa Blanca no ofreció de inmediato comentarios sobre estas gestiones.
El giro de Abu Dabi refleja un cambio en la postura del país, que había sufrido el impacto de ataques atribuidos a Irán y, hasta ahora, había mostrado una actitud más combativa que la de otros vecinos del Golfo.
Fuentes consultadas indican que Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Catar discrepan sobre el tipo de acuerdo diplomático que Estados Unidos debería buscar y sobre la firmeza con la que debe actuarse frente a Irán. No obstante, su pedido a Trump subraya un temor compartido a que se repita la dinámica vivida entre finales de febrero —cuando Israel y Estados Unidos emprendieron operaciones contra la República Islámica— y el alto el fuego acordado a comienzos de abril.
Irán y grupos armados respaldados por Teherán en Irak respondieron lanzando miles de drones y misiles en el Golfo Pérsico, causando decenas de muertes y daños por miles de millones de dólares en puertos e infraestructura energética.
“Los estados árabes del Golfo vieron confirmados sus peores temores”, dijo Dina Esfandiary, analista de Bloomberg Economics. “Quedaron atrapados en medio de una guerra entre Estados Unidos e Irán y soportaron gran parte de sus consecuencias. Ahora afrontan la posibilidad de una nueva confrontación si el alto el fuego no deriva en un acuerdo permanente, lo que pondría en riesgo su papel como refugios regionales estables”.
Según informes, los Emiratos Árabes Unidos se mostraron frustrados cuando Arabia Saudita y otros estados del Golfo rechazaron una respuesta colectiva con fuerza para disuadir futuros ataques de Irán. Abu Dabi llevó a cabo operaciones limitadas coordinadas con Estados Unidos e Israel, y Arabia Saudita emprendió acciones similares de forma separada, según fuentes cercanas al asunto.
Irán y Estados Unidos acordaron una tregua el 8 de abril y han intercambiado mensajes a través de Pakistán en busca de un acuerdo de paz. Sin embargo, ambos países han señalado que están dispuestos a reanudar las hostilidades y han mostrado escasas señales de concesión.
Aun así, el secretario de Estado de Trump, Marco Rubio, afirmó el viernes que se habían registrado “ligeros avances” en las negociaciones; medios iraníes emitieron comentarios en sentido semejante. Ese día estaba prevista la visita del jefe del ejército paquistaní, Asim Munir, a Irán, una señal que algunos interpretaron como indicio de acercamiento entre las partes.
El malestar de los Emiratos Árabes Unidos con otros estados árabes culminó en su sorpresiva decisión, a fines de abril, de abandonar la OPEP, el cártel petrolero liderado por Arabia Saudita. Desde entonces, sin embargo, las relaciones con los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) han mostrado signos de mejoría. El CCG agrupa a Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Catar, Kuwait, Baréin y Omán.
“Los Emiratos Árabes Unidos mantienen una estrecha coordinación y consulta con los estados miembros del Consejo de Cooperación del Golfo, junto con socios regionales e internacionales”, declaró el Ministerio de Relaciones Exteriores en un comunicado a Bloomberg.
Amplio poderío militar
Ese mismo día, todos los miembros del CCG, salvo Omán, enviaron una carta a un organismo internacional encargado del control del transporte marítimo rechazando los intentos de Irán de controlar de forma permanente el tráfico a través del estrecho de Ormuz. Durante el inicio del conflicto, Teherán llegó a cerrar de facto esa vía, interrumpiendo exportaciones de petróleo y gas natural de varios países del Golfo.
A pesar de las importantes pérdidas sufridas por el ejército iraní y del asesinato de varios líderes clave durante la guerra, Irán y sus aliados conservan un poderío militar notable. La amenaza quedó de manifiesto recientemente con un ataque con drones contra una central nuclear de los Emiratos Árabes Unidos, del que Abu Dabi responsabilizó a milicias apoyadas por Irán en Irak.
Un día después, Trump dijo haber hablado con el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman, con el presidente de los Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohamed bin Zayed, y con el emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad, quienes lo habrían disuadido de lanzar un ataque contra Irán.
Algunos líderes del Golfo dudan de que sus demandas sean atendidas y temen que Israel convenza a Trump de reanudar ataques contra Irán, según una fuente consultada.
Israel, que ha estrechado sus vínculos de defensa y seguridad con los Emiratos Árabes Unidos desde el inicio de la guerra, considera a la República Islámica una amenaza existencial. El primer ministro Benjamin Netanyahu ha señalado que son necesarios más ataques para debilitar aún más al ejército iraní.
“Existe un 50% de probabilidades de que lleguemos a un acuerdo con Irán”, afirmó Anwar Gargash, asesor principal del presidente de los Emiratos Árabes Unidos. “Me preocupa que los iraníes siempre hayan negociado en exceso. Espero que no lo hagan esta vez, porque la región necesita una solución política. Una segunda ronda de confrontación militar solo complicará las cosas.”
En aprietos
Trump se encuentra en una situación complicada. Aunque se propuso destruir el programa de misiles balísticos iraní e incluso insinuó la posibilidad de un cambio de régimen, la guerra ha costado a Estados Unidos decenas de miles de millones de dólares. Además, el cierre del estrecho de Ormuz disparó los precios de la energía, lo que ha hecho al conflicto cada vez menos popular entre la opinión pública estadounidense.
El mandatario ha oscilado entre amenazar con ataques aéreos masivos contra Irán y señalar que ambos países están cerca de alcanzar un acuerdo de paz.
Arabia Saudita respalda la mediación a través de Pakistán y considera que lograr que Irán limite sus programas nucleares y de misiles balísticos solo puede resolverse mediante el diálogo, según fuentes consultadas.
El reino, al igual que los Emiratos Árabes Unidos, estima que por ahora Estados Unidos debería centrarse en lograr la reapertura del estrecho de Ormuz y en mantener presión mediante el bloqueo naval de los puertos iraníes para forzar a Teherán a hacer concesiones, añadieron las mismas fuentes.
Catar continúa apoyando los esfuerzos de mediación liderados por Pakistán, afirmó un diplomático catarí, y ha abogado de forma sostenida por la desescalada en beneficio de la región y su población.
En su declaración a Bloomberg, el Ministerio de Asuntos Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos reiteró que cualquier acuerdo debe abordar la “totalidad de las amenazas” procedentes de Irán, incluyendo sus capacidades nucleares, misiles balísticos, drones y “grupos terroristas y aliados”.
Un funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores saudí remitió a Bloomberg una declaración del ministro Faisal Bin Farhan, en la que el príncipe Faisal expresó que el reino “aprecia enormemente” la decisión de Trump de “darle a la diplomacia la oportunidad de alcanzar un acuerdo aceptable para poner fin a la guerra”.
(Bloomberg)

