Sobre gustos no hay nada escrito, y lo mismo ocurre con la decoración. Natalia Oreiro lo explicó en una charla con Mario Pergolini durante su visita al programa Otro día perdido, donde hablaron sobre su interés por elementos de arquitectura y ambientación.
Consultada sobre un supuesto fanatismo por los inodoros, Oreiro aclaró que no los colecciona sino que le atrae la arquitectura de época en general. Recordó su primera impresión fuerte en un baño de un hotel en la República Checa en 2000, cuando descubrió un inodoro con funciones de secado y lavado. Comentó que le gustan los diseños antiguos, labrados y pintados a mano, así como los pisos y las mayólicas.
También admitió tener más de siete inodoros en su casa, aunque dijo no utilizarlos; explicó que prefiere vivir en casas de época y procuran que los elementos sean originales. Lleva más de veinte años interesada en restaurar o incorporar piezas antiguas, y aunque los inodoros llaman la atención, su interés abarca la arquitectura y los detalles de época en general.
Publicado originalmente en Revista Paparazzi.

