15 de enero de 2026
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Australia celebra primer funeral por víctimas del atentado en Bondi Beach

Australia celebró este miércoles el primer funeral por una de las víctimas del tiroteo en Bondi Beach, Sídney: familiares, fieles y autoridades se reunieron para despedir al rabino Eli Schlanger, asesinado en el ataque que dejó 15 muertos durante un festival judío.

El servicio tuvo lugar en la sinagoga Chabad de Bondi, con un amplio dispositivo de seguridad. El traslado del cuerpo se realizó en un féretro negro y estuvo acompañado por familiares, dirigentes comunitarios y miembros de la congregación. Schlanger, padre de cinco hijos y conocido como “el rabino de Bondi”, fue la primera víctima en recibir un homenaje público.

Alex Ryvchin, líder de la comunidad judía, afirmó que quienes lo conocieron reconocían sus cualidades personales y su entrega. El movimiento Chabad destacó que Schlanger ofrecía servicios religiosos en prisiones y hospitales y jugaba un papel activo dentro de la comunidad jasídica local.

El ataque ocurrió el domingo, cuando Sajid Akram y su hijo Naveed Akram abrieron fuego durante un festival judío en la popular playa Bondi Beach. El tiroteo provocó 15 muertos y decenas de heridos; entre las víctimas figuraron una niña de 10 años, dos supervivientes del Holocausto y una pareja que falleció al intentar impedir el ataque.

La sinagoga Chabad de Bondi anunció que por la tarde se celebraría un segundo funeral, en este caso por el rabino Yaakov Levitan, de 39 años y padre de cuatro hijos, también fallecido en el atentado. Varias patrullas policiales vigilaron las calles cercanas ante la gran afluencia de personas que acudieron a presentar sus respetos.

El primer ministro Anthony Albanese expresó su apoyo a la comunidad judía en declaraciones a una emisora local: dijo que su corazón estaba con la comunidad y que los primeros funerales serían especialmente difíciles.

Las autoridades australianas indicaron que el ataque buscaba sembrar el pánico entre la comunidad judía del país. Albanese afirmó que los atacantes, padre e hijo, se habían radicalizado por una “ideología de odio” y señaló que parecía haber una motivación vinculada a la ideología del grupo yihadista Estado Islámico, según declaró a la cadena ABC.

El atentado también suscitó reacciones internacionales. En una recepción por Janucá en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió una respuesta global contra lo que describió como “las fuerzas malignas del terrorismo islámico radical” tras el ataque en Sídney.

Paralelamente, surgieron dudas sobre la capacidad de las autoridades para prevenir el ataque. Naveed Akram, presuntamente un albañil desempleado, llamó la atención de la agencia de inteligencia australiana en 2019, pero no fue considerado una amenaza inminente. La policía investiga si padre e hijo mantuvieron contactos con extremistas islamistas durante una visita a Filipinas semanas antes del suceso.

El departamento de inmigración de Filipinas confirmó que los Akram permanecieron casi todo noviembre en la isla de Mindanao, una zona con antecedentes de insurgencias islamistas. Según las autoridades australianas, padre e hijo dispararon durante unos 10 minutos con rifles de cañón largo antes de que la policía abatiera a Sajid Akram, de 50 años.

Naveed Akram, de 24 años, resultó herido y permanece hospitalizado bajo custodia policial; medios locales informaron que salió de un coma el martes.

(Con información de AFP y EFE)

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