Más de 100.000 personas se quedaron sin suministro eléctrico el martes en varias localidades al sureste de Moscú tras un incendio en una subestación, un hecho que coincidió con un ataque de drones ucranianos contra la capital rusa.
La administración de Ramenskoye informó que el corte fue causado por el incendio de un cable en una subestación local. Las autoridades señalaron que los servicios de emergencia fueron desplegados de inmediato y que las labores de reparación comenzaron por la mañana con el objetivo de restablecer el suministro lo antes posible.
El apagón también afectó a residentes de las ciudades cercanas de Zhukovsky y Lytkarino, dejando a miles de hogares sin electricidad durante varias horas. Funcionarios indicaron que hospitales y otras infraestructuras críticas fueron conectados a generadores de respaldo para garantizar los servicios esenciales.
El incidente se produjo al mismo tiempo que un amplio ataque con drones lanzado por Ucrania contra distintas regiones de Rusia. El Ministerio de Defensa ruso afirmó que sus sistemas de defensa aérea derribaron más de 100 drones ucranianos en un período de cuatro horas durante la tarde y la noche del martes, y que la mayoría fueron interceptados en la región de Briansk, en la frontera occidental con Ucrania.
Según el parte militar, ocho drones fueron derribados sobre la región de Moscú, incluidos tres que se dirigían hacia la capital. El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, confirmó nuevas intercepciones en las inmediaciones de la ciudad y destacó la actuación de las defensas aéreas.
Los ataques también obligaron a suspender temporalmente las operaciones en los principales aeropuertos de Moscú, una medida recurrente en los últimos meses por la amenaza de drones. Las autoridades aeroportuarias informaron que los vuelos fueron reprogramados tras evaluar la seguridad aérea.
Aunque las autoridades locales atribuyeron oficialmente el apagón al incendio del cable, el contexto del ataque con drones ha planteado dudas sobre una posible relación indirecta entre ambos sucesos. Hasta ahora no se ha informado de daños confirmados en la subestación por impacto aéreo ni de víctimas vinculadas al incendio o a los ataques.
Desde que el presidente Vladímir Putin inició la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022, Rusia ha llevado a cabo campañas sostenidas de bombardeos contra ciudades e infraestructuras ucranianas con drones, misiles balísticos y de crucero. Esos ataques han causado miles de muertos y han dañado gravemente el sistema energético de Ucrania, sobre todo en los inviernos.
En respuesta, Kiev ha incrementado de forma progresiva sus operaciones de largo alcance dentro del territorio ruso, buscando golpear instalaciones clave para el esfuerzo bélico ruso, como infraestructuras energéticas, refinerías, depósitos de combustible y nudos logísticos, con el fin de dificultar el abastecimiento del ejército y reducir los ingresos del Estado ruso por exportación de hidrocarburos.
Pese a la mayor frecuencia de estos ataques, expertos señalan que el impacto global de las operaciones ucranianas sigue siendo limitado en comparación con la destrucción causada por Rusia en Ucrania. Según datos de organismos internacionales y observadores independientes, la escala de las ofensivas rusas continúa siendo muy superior en términos de daños materiales y víctimas civiles.
El apagón en la región de Moscú muestra, no obstante, cómo el conflicto se ha acercado al centro político y económico de Rusia, aumentando la presión sobre las autoridades y poniendo de manifiesto la vulnerabilidad de infraestructuras civiles en un conflicto que, casi tres años después de su inicio, sigue sin una salida negociada a la vista.


