15 de enero de 2026
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Tu negocio en 100 días: el método de Rocío Carbajal contra el éxito tradicional

Rocío Carbajal no habla de negocios desde una visión abstracta ni como simple motivación: habla desde su propia experiencia. Relata cómo un episodio la obligó a detenerse para descubrir qué la hacía realmente feliz y cómo un año particular marcó un antes y un después en su vida personal y profesional.

Su libro Tu negocio en 100 días, publicado por la editorial Urano, fue escrito en dos oportunidades. La primera versión quedó atrás tras la muerte de su sobrino: Carbajal sintió que aquel manuscrito ya no la representaba y decidió empezar de nuevo.

Cuando la lógica del éxito deja de ser lineal

La reescritura siguió la misma estructura que propone el libro: ciclos de 100 días, un formato que, según ella, tiene fundamento en la neurociencia y la psicología positiva.

Carbajal identifica como un problema habitual la dispersión de objetivos —querer entrenar, comer mejor, emprender y cambiar de vida al mismo tiempo— que impide que el sistema de atención sostenga tantas demandas a la vez.

El segundo proceso de escritura estuvo marcado por pérdidas, un embarazo interrumpido y un año de mucho dolor. Hasta entonces, su carrera había sido lineal y exitosa: trabajó en grandes empresas, ocupó cargos estratégicos, colaboró con Facebook y con startups tecnológicas y participó en rondas de financiamiento. Sin embargo, esos acontecimientos personales rompieron esa trayectoria.

Ese quiebre es el núcleo del libro. Carbajal sostiene que no puede haber negocios sostenibles si no están alineados con la identidad de quien los crea: conocer quién sos permite diseñar un proyecto coherente que genere resultados acordes. Advierte que muchas personas actúan por imitación —por ejemplo, siguiendo lo que ven en Instagram— sin cuestionarse su propia identidad.

La desconexión entre identidad y acción trae resultados insatisfactorios. En su trabajo como consultora observó negocios rentables económicamente pero destructivos a nivel personal: directivos con grandes ingresos que sufrían depresión y conflictos familiares. De ahí la conclusión fundamental: ningún proyecto es sostenible sin salud mental.

La Metodología 100 días

A partir de esa premisa surge la metodología del libro. Carbajal propone priorizar la regulación personal antes de enfocarse en el crecimiento: primero estar bien, luego obtener claridad, después dirección y, finalmente, resultados. La regulación incluye acciones concretas como respirar, moverse, escribir o recurrir a psicoterapia; son prácticas básicas pero fundamentales.

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Carbajal utiliza también metáforas naturales para describir las etapas de un negocio: siembra, germinación, brotación, floración y fructificación. Cada fase tiene sus propios síntomas y desafíos, y un proyecto puede fracasar no por estar mal, sino por no comprender el proceso.

Si la persona está alineada con su identidad, esos síntomas son manejables; de lo contrario, es frecuente el abandono, aun cuando la idea sea buena.

La estructura de 100 días funciona como antídoto contra el abandono temprano. Carbajal menciona el fenómeno conocido como “Quitters Day” —el segundo viernes de enero, cuando muchas personas renuncian a sus propósitos— y lo atribuye a la pérdida de motivación, a metas vagas y a la falta de compromiso con el proceso.

El compromiso, subraya, no es solo con la meta sino con uno mismo: incumplir repetidamente reduce la confianza personal y daña la autoestima. Por eso recomienda microacciones —comprometerse con pasos pequeños y cumplibles— en lugar de prometer grandes cambios que luego no se sostienen.

Otro punto central es la valoración del proceso: se suele celebrar el logro final, pero no reconocer el recorrido necesario para alcanzarlo, lo que hace que la satisfacción sea efímera.

Carbajal diferencia exigencia de excelencia: la primera implica pretender hacer más de lo posible con las herramientas actuales; la segunda consiste en aprovechar al máximo lo que se tiene hoy.

El libro no ofrece una fórmula única, sino que invita a que cada persona encuentre su propio camino. Según ella, lo que hace feliz a uno no necesariamente funciona para otro; por eso introduce el concepto de bioindividualidad en su trabajo.

Su objetivo es claro: quiere que el libro llegue a quienes buscan bienestar en el ámbito laboral —profesionales, emprendedores y empresarios que sienten que algo no encaja—. Observa que muchas personas están insatisfechas y dedican la mayor parte de su tiempo a actividades que no les hacen bien.

Carbajal concluye con una idea contundente: cambiar puede ser incómodo, pero el costo de no cambiar suele ser mucho mayor.

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