25 de mayo de 2026
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Crisis ambiental del Potomac: fallas regulatorias y comunidades afectadas

El río Potomac atraviesa una crisis ambiental sin precedentes tras dos derrames que ponen de manifiesto deficiencias regulatorias y amenazan el suministro de agua de más de cinco millones de personas en el área metropolitana de Washington, D.C.

Según Inside Climate News, el colapso de una tubería de aguas residuales en Maryland y una fuga importante de combustible en la base militar Joint Base Andrews, ocurridos entre diciembre de 2025 y enero de 2026, han mostrado fallos históricos en la supervisión y la gestión ambiental. En abril, la organización American Rivers lo calificó como el río más amenazado de Estados Unidos.

El primer incidente se produjo en enero de 2026, cuando colapsó cerca del corredor de Clara Barton Parkway, en el condado de Montgomery, una tubería de 60 años conocida como Potomac Interceptor. Inside Climate News reportó que durante tres semanas se vertieron al río 243 millones de galones de aguas residuales sin tratar.

El segundo episodio, ocurrido el 11 de diciembre de 2025, involucró una falla en el sistema de combustible de la Joint Base Andrews, en el condado de Prince George’s: se filtraron 32.000 galones de combustible de aviación, de los cuales se recuperaron aproximadamente 10.000, mientras que los 22.000 galones restantes entraron en el entorno y alcanzaron Piscataway Creek, un afluente del Potomac.

Fallas institucionales y contaminación histórica

Estos sucesos evidencian una cadena de retrasos y omisiones. El Departamento de Medio Ambiente de Maryland (MDE) confirmó que el sistema de combustible de la base no superó una prueba de hermeticidad el 11 de diciembre de 2025, pero el estado no fue notificado formalmente del derrame hasta el 23 de marzo de 2026, cuando la base reportó una película de petróleo y olores en Piscataway Creek al National Response Center, la entidad federal para reportes de descargas peligrosas.

Aunque la base pertenece al gobierno federal, Maryland tiene autoridad para imponer sanciones por incumplimientos ambientales y exigir labores de remediación.

Un portavoz de la base reconoció a Inside Climate News que la estimación de 22.000 galones derramados se basó en un inventario mensual de combustible recibido el 8 de abril, y que aún no se ha determinado con precisión cuánto llegó al arroyo.

La contaminación en Piscataway Creek no comenzó con esta fuga. Inside Climate News señala que en 2022 Dean Naujoks, investigador de Potomac Riverkeeper Network, detectó niveles extremadamente altos de PFAS en peces del arroyo, con concentraciones hasta 1,4 millones de veces superiores al criterio de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) para agua potable.

Ese problema se relaciona con el uso militar de espumas para extinguir incendios de combustible de aviación que contienen compuestos perfluoroalquilados y polifluoroalquilados, conocidos como “químicos eternos”. El primer informe oficial sobre PFAS en la base data de 2018, pero la advertencia estatal sobre el consumo de pescado se emitió en 2023 y, según testimonios recopilados por Inside Climate News, tuvo poco alcance entre las comunidades ribereñas.

La gestión institucional de ambos incidentes ha sido criticada. DC Water y autoridades estatales conocían la fragilidad de la tubería pero pospusieron reparaciones, según Inside Climate News.

Las advertencias sobre consumo de pescado fueron limitadas y la respuesta pública consistió en foros de escasa eficacia, con pocas oportunidades reales para demandas o rendición de cuentas.

Comunidades vulnerables y demandas de reparación

La crisis afecta de forma desproporcionada a comunidades vulnerables. La Nación India Piscataway, con una relación ancestral con el arroyo de más de 15.000 años, declaró formalmente que el derrame de aguas residuales restringió la pesca, la caza y la recolección de alimentos y plantas medicinales tradicionales.

“El agua no es simplemente un lujo o una comodidad para todas las personas, sino el nutriente más importante para la vida misma”, señala la declaración citada por Inside Climate News.

Según la tribu, a comienzos de febrero los niveles de bacterias fecales seguían 2.700 veces por encima del límite seguro y los científicos detectaron la presencia de MRSA, una bacteria resistente a antibióticos. El derrame podría afectar la recolección de mariscos hasta más de 80 kilómetros río abajo del punto de colapso.

El impacto sobre las comunidades ribereñas incluye:

Restricción de actividades tradicionales como pesca, caza y recolección de alimentos y medicinas.Exposición a contaminantes químicos y bacterias peligrosas.Falta de información clara y oportuna sobre riesgos sanitarios.Escasa capacidad de incidencia en decisiones sobre infraestructura crítica y control ambiental.

Ante la presión pública, funcionarios de Maryland organizaron en abril de 2025 un foro público sobre Piscataway Creek y la base militar; sin embargo, según Naujoks, el formato evitó la rendición de cuentas al eliminar la sesión tradicional de preguntas y respuestas.

Inside Climate News informó que la señalización sobre la contaminación del pescado solo se colocó en dos puntos del arroyo, pese a la extensión del área afectada y al número de familias que dependen de la pesca de subsistencia.

Las autoridades federales y estatales difirieron sobre el alcance del daño y los pasos a seguir. La EPA indicó que las advertencias recreativas sobre la calidad del agua se levantaron tras acciones de remediación, mientras que Maryland supervisa la limpieza realizada por la Fuerza Aérea y no solicitó asistencia adicional.

El científico Don Boesch, que lleva décadas monitoreando el estuario, dijo a Inside Climate News que el impacto a largo plazo del derrame cloacal sobre el oxígeno del río y el riesgo de mortandad de peces dependerá del volumen de descarga en verano, y añadió que DC Water conocía el riesgo de falla pero demoró las inversiones necesarias.

Las demandas sociales y científicas tras la crisis, documentadas por Inside Climate News, incluyen:

Investigación penal sobre la demora en el reporte del derrame de combustible.Muestreo público de todos los cuerpos de agua y peces afectados por la base militar, no solo en Piscataway Creek.Restablecimiento y ampliación de fondos federales para remediación ambiental.Señalización efectiva de las zonas de riesgo para la pesca de subsistencia.Participación ciudadana real en la planificación de obras y control ambiental.

Las exigencias de responsabilidades llegaron también al Congreso. Miembros de la delegación de Maryland enviaron cartas al secretario de la Fuerza Aérea y a DC Water para pedir explicaciones.

El senador Chris Van Hollen declaró a Inside Climate News que “estos derrames están sometiendo a una presión aún mayor a nuestras vías fluviales ya sobrecargadas, dañando nuestro ambiente y las vidas y medios de subsistencia que dependen de él”. Su oficina señaló que la Fuerza Aérea aún no había respondido a la carta ni identificado el origen de la fuga de combustible.

La senadora Angela Alsobrooks subrayó la necesidad de evitar futuras filtraciones y advirtió sobre la desventaja que atraviesan las familias más afectadas, con menor capacidad para influir en decisiones relacionadas con infraestructura militar y servicios públicos.

El futuro del Potomac: desafíos y vigilancia pública

El caso del Potomac pone de relieve los riesgos asociados a infraestructuras envejecidas, la falta de transparencia y la vulnerabilidad de comunidades ante desastres ambientales.

Según Inside Climate News, la vigilancia institucional y la presión ciudadana serán clave para evitar nuevos episodios en una de las principales fuentes de agua potable de Estados Unidos.

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