En los últimos días se generó polémica por la situación de los hijos de la actriz Eugenia “China” Suárez. Suárez viajó a Japón acompañada por Mauro Icardi y por su madre, Marcela Riveiro, mientras sus tres hijos —Rufina, Magnolia y Amancio— permanecieron en Turquía al cuidado de niñeras y un chofer, según informaciones y videos difundidos en redes sociales.
La situación empezó a publicitarse tras un video grabado por un turista y difundido en una cuenta turca en X, que mostró a la China junto a su madre y motivó interrogantes sobre quién supervisaba a los menores en Estambul. En televisión, la periodista Paula Varela había señalado la preocupación de algunos por el hecho de que los niños estuvieran “solos en Turquía” durante el viaje de sus padres.
En redes se dirigieron fuertes críticas a Benjamín Vicuña, padre de Magnolia y Amancio, señalando que los menores llevaban varios días en Turquía con una niñera, con una empleada identificada en algunos comentarios como Silvia (a quien se mencionó tenía denuncias en la Justicia) y con un chofer cuya conducta fue cuestionada por usuarios que dijeron que publicaba fotos de niños. Estas acusaciones circularon mayormente como comentarios en redes y no siempre fueron confirmadas por fuentes oficiales.
La situación también dejó en evidencia diferencias en las posturas públicas de los padres: Vicuña reconoció sentir angustia por no ver a Magnolia y Amancio desde hace más de dos meses, mientras que Nicolás Cabré, padre de Rufina, mantuvo un tono más conciliador respecto a las decisiones de su hija y de su entorno. Ante dichos de Cabré sobre acompañar las decisiones de su hija, Vicuña respondió con molestia, aunque subrayó que lo importante es priorizar el bienestar de los niños.
En resumen: la presencia de la China Suárez en Japón y la permanencia de sus hijos en Turquía, documentada por un video, generó debate público y críticas en redes, además de evidenciar tensiones entre los progenitores sobre la situación y el cuidado de los menores.

