El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, envió una carta formal al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y al Congreso para solicitar que se acelere la entrega de misiles antibalísticos. La existencia del documento fue dada a conocer por el medio Kyiv Independent y confirmada por el asesor de comunicación de la presidencia, Dmytro Litvin. En la misiva, Zelensky advierte que la cadencia actual de envíos es insuficiente frente al nivel de amenaza que enfrenta Ucrania.
Según el Kyiv Independent, la carta señala que “el ritmo actual de entrega a través del programa PURL no es suficiente para la realidad de la amenaza a la que nos enfrentamos”. El texto hace referencia al mecanismo PURL (Prioritized Ukraine Requirements List, Lista de Requisitos Prioritarios para Ucrania), impulsado por la OTAN a mediados de 2025 para facilitar que Kiev adquiera armamento fabricado en Estados Unidos con fondos aportados por aliados europeos y Canadá. El mecanismo se creó después de que la administración Trump suspendiera los envíos gratuitos de material bélico al inicio de su mandato.
Zelensky subraya que Ucrania depende “casi exclusivamente” de Estados Unidos para recibir misiles para los sistemas antiaéreos Patriot, fabricados por Lockheed Martin y considerados los únicos efectivos para interceptar proyectiles balísticos rusos. Los interceptores PAC-3, que usan esas baterías como munición, tienen un coste unitario estimado en torno a los 3,7 millones de dólares. “Pido su ayuda para proteger el espacio aéreo ucraniano de los misiles rusos”, añade la carta.
La solicitud llega en un momento crítico. En marzo, The Washington Post informó, citando fuentes del Pentágono, que Estados Unidos evaluó redirigir unos 750 millones de dólares procedentes de fondos europeos del PURL para reponer sus propias reservas, en vez de destinarlos a nuevos envíos a Ucrania. Esa posibilidad surgió por la presión generada por la Operación Furia Épica —el conflicto iniciado el 28 de febrero de 2026—, que según Foreign Policy consumió en sus primeros días aproximadamente la mitad del inventario estadounidense de interceptores Patriot.
El PURL se ha convertido en el principal canal de defensa aérea para Ucrania: según cifras del gobierno ucraniano, ha suministrado alrededor del 75% de los misiles para las baterías Patriot del país y cerca del 90% de la munición para otros sistemas antiaéreos. A mediados de abril, las contribuciones aliadas sumaban 584 millones de dólares, frente a una necesidad estimada en 15.000 millones para todo 2026. A finales de mayo, el comandante supremo operativo de la OTAN cifró las aportaciones acumuladas en casi 5.500 millones de dólares.
La carta se enmarca en una escalada sobre Kiev. El 25 de mayo, el Ministerio de Exteriores de Rusia anunció ataques “sistemáticos” contra instalaciones militares e industriales en la capital, dirigidos a centros de mando y a puestos de decisión, tras uno de los bombardeos más intensos desde el inicio de la invasión en 2022. Moscú lanzó más de 600 drones y cerca de 90 misiles, entre ellos el hipersónico Oreshnik, un proyectil que supera diez veces la velocidad del sonido; los ataques dejaron cuatro muertos y cerca de un centenar de heridos. Rusia justificó la acción como represalia por un ataque ucraniano en la región de Lugansk. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, contactó con Marco Rubio para advertir que Kiev se convertiría en “un lugar muy peligroso”.
Ante esa dependencia estructural, Zelensky lleva meses promoviendo junto a socios europeos un proyecto para fabricar interceptores propios. La iniciativa busca reducir la vulnerabilidad de Ucrania frente a las fluctuaciones de la política estadounidense y la competencia por el mismo armamento entre distintos frentes; por ahora, el plan permanece en fase de negociaciones preliminares.

