El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó que Rusia o China custodien el uranio enriquecido de Irán y afirmó que no estaría cómodo con esa opción.
El gobierno chino manifestó su disposición a encargarse de unos 440 kilos de uranio enriquecido y evaluó la posibilidad de degradar el material para reducir la concentración del isótopo uranio-235.
Rusia ofreció custodiar el uranio, como ya ocurrió en 2015 cuando Teherán transfirió a Moscú 11 toneladas de uranio ligeramente enriquecido en el marco del acuerdo nuclear con los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y la Unión Europea.
Trump sostuvo que, en un eventual nuevo acuerdo nuclear, las reservas iraníes deberían transferirse a Estados Unidos o ser destruidas en territorio iraní, y publicó que “el uranio enriquecido será destruido, ya sea en Estados Unidos, en la república islámica o en otro lugar aceptable”.
Insistió en que no permitirá la entrega del material a terceros países y que cualquier operación debe contar con la supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Mientras tanto, autoridades iraníes aseguraron que el destino de sus reservas nucleares no forma parte de las negociaciones actuales con Washington.
Alí Baqeri, subdirector de Política Exterior y Seguridad Internacional del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, reiteró ante medios locales que la cuestión nuclear “no está en la agenda de las negociaciones”.
Baqeri viajó a Moscú para participar en una conferencia internacional, en momentos en que Rusia volvió a mostrar su disposición a mantener el material iraní si se alcanzaba un acuerdo con Estados Unidos.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, dijo que ambas partes habían avanzado en la mayoría de los temas en discusión, aunque descartó una resolución inminente, y señaló que la prioridad era poner fin a la guerra y dejar los detalles del programa nuclear para más adelante.
Trump aseguró que no cambiará su postura sobre Irán pese a la cercanía de las elecciones legislativas de noviembre y afirmó que el régimen iraní enfrenta una situación crítica mientras continúan las negociaciones para reducir la tensión en Medio Oriente.
“Irán pensó que podía esperar hasta las elecciones de mitad de mandato. No me importan las elecciones. Creían que iban a desgastarme, pero no funciona así”, declaró el mandatario.
Agregó que Irán afronta las conversaciones bajo fuerte presión y reiteró que Estados Unidos considera posible lograr un acuerdo en las próximas semanas, aunque reconoció que persisten diferencias importantes entre las partes.
“Todavía no estamos satisfechos, pero lo estaremos. O eso, o simplemente tendremos que terminar el trabajo”, dijo, aludiendo a la posibilidad de una escalada militar si fracasan las negociaciones.
(Con información de EFE)

