3 de junio de 2026
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Bleak Week vuelve la desesperanza fenómeno global

Existe un espacio dedicado a quienes prefieren el lado más sombrío del cine: Bleak Week. Nacido en Los Ángeles hace cinco años, este festival internacional —centrado en lo que sus organizadores llaman “cine de la desesperanza”— ha sorprendido al público y, para su edición de 2026, se ha ampliado hasta abarcar 100 salas en 73 ciudades de ocho países.

Bleak Week, organizado por American Cinematheque, partió como una iniciativa local y en pocos años se transformó en un evento global. Su programación reúne películas de autor que exploran experiencias humanas difíciles y desoladoras, ofreciendo una alternativa frente a la preferencia por comedias y relatos reconfortantes que se acentuó tras la pandemia.

La idea surgió como respuesta a esa inclinación por historias optimistas. Aprovechando la característica neblina de junio en Los Ángeles —conocida como “June Gloom”— los programadores quisieron proponer algo distinto. Grant Moninger, director artístico del festival, recordó que al inicio hubo dudas sobre la reacción del público ante temáticas incómodas. “Aunque Bleak Week suene deprimente, en realidad es una celebración de la experiencia humana. Es de lo que se trata el cine: empatía y comprensión del mundo”, señaló Moninger, según AP News.

Expansión internacional de Bleak Week

En 2026, Bleak Week alcanza una expansión notable. Se realiza en salas como The Paris Theatre en Nueva York, The Prince Charles Cinema en Londres y el Park Theatre en Vancouver, además de múltiples sedes en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Puerto Rico y varios países de Latinoamérica.

El festival no se limita a las grandes metrópolis: también participan espacios emblemáticos de ciudades más pequeñas, como Ragtag Cinema en Columbia (Misuri), Row House Cinema en Pittsburgh y Coolidge Corner Theatre en Brookline (Massachusetts). Aun así, Los Ángeles sigue siendo el centro neurálgico, con sedes icónicas como el Egyptian Theatre, el Aero Theatre y Los Feliz 3.

La programación se arma en colaboración con curadores locales, que ajustan la selección en función del público de cada ciudad. Chris LeMaire, programador de Bleak Week, comentó a AP News que resulta interesante observar los diferentes enfoques y la diversidad que aporta esa práctica al festival.

El enfoque y la selección de películas en el festival de cine

Bleak Week no restringe géneros: puede incluir relatos bélicos, dramas íntimos, fantasía oscura o hasta películas familiares, siempre y cuando sean ficciones narrativas; la única excepción explícita son los documentales. “Nuestra única regla es que no hacemos documentales”, aclaró Moninger.

La programación global de 2026 supera los 300 títulos, lo que permite que cada sede componga su propio bloque de obras sombrías. La película más proyectada este año es La tumba de las luciérnagas, de Isao Takahata, que aborda la supervivencia en el Japón de posguerra. Otros títulos muy celebrados, como Ven y mira, ejemplifican lo que Moninger describe como el extremo del “cine de la desesperanza”.

La crítica Katie Walsh, presente desde la primera edición y frecuente moderadora de debates, subraya el valor de vivir estas películas en sala. Según declaró a AP News, Bleak Week brinda la oportunidad de experimentar este tipo de emociones de maneras diversas: le permite ver obras que no vería en otro contexto y, tras algunas funciones, necesita un tiempo de silencio para procesar lo visto.

Invitados y películas emblemáticas en Bleak Week

Cada edición reúne tanto figuras consagradas como voces emergentes. En 2026, entre los invitados destacan Isabelle Huppert, que participa en sesiones de preguntas y respuestas sobre títulos como La pianista y Heaven’s Gate; Ari Aster, que presenta la versión del director de Midsommar; y Denis Villeneuve, que acompaña proyecciones de Incendies.

Las funciones más demandadas suelen ser las de mayor duración o de prestigio crítico, como el maratón de Sátántangó, de 439 minutos, que suele agotarse con rapidez, según AP News.

Los programadores locales adaptan la oferta según el contexto: el Gene Siskel Film Center de Chicago prioriza la animación, incluyendo filmes como La princesa Mononoke, Watership Down y Felidae. En Argentina, la programación nacional convive con un homenaje a la obra de Ari Aster. En Vancouver, la selección depende de cineastas y colaboradores habituales del Park Theatre, con aportes de figuras como Finn Wolfhard y Autumn Durald Arkapaw.

Un final inesperado para el festival

Aunque el eje del festival es el cine sombrío, cada edición en Los Ángeles concluye con un cierre amable: la proyección de la trilogía de Paddington. Los organizadores llaman a esta tradición “marmalade chaser”, una forma de restablecer el ánimo del público antes de retomar la rutina.

Al convertir adversidades y tragedias personales en relatos conmovedores, Bleak Week demuestra cómo el arte cinematográfico puede generar empatía colectiva y ofrecer consuelo compartido desde la sala de cine.

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