La OTAN dio inicio este jueves a las maniobras BALTOPS 2026 en el mar Báltico, el mayor ejercicio naval anual de la zona, con alrededor de 6.000 efectivos de 15 países bajo el mando de la Sexta Flota de Estados Unidos. Las maniobras se desarrollarán hasta el 19 de junio.
Las operaciones comenzaron en Gdynia, en el norte de Polonia, y abarcan desde el estrecho de Skagerrak hasta el golfo de Riga. El buque insignia es el USS Mount Whitney, un navío de mando de 194 metros habitualmente desplegado en el Mediterráneo. Según la OTAN, el ejercicio se centra en la guerra antisubmarina, las operaciones anfibias y las contramedidas contra minas.
Las Fuerzas Armadas de Alemania calificaron las maniobras como una “demostración de disuasión robusta” y destacaron su objetivo de “garantizar la libertad de navegación en el mar Báltico”. En su comunicado, Alemania describió la operación como una misión que trasciende la región, en alusión a la protección conjunta de rutas marítimas estratégicas que conectan la costa este de Estados Unidos con los países bálticos.
Los datos muestran, sin embargo, una disminución respecto a ediciones anteriores. Mientras que BALTOPS 2025 incluyó más de 50 buques y 9.000 efectivos de 16 países, la edición de 2026 reúne alrededor de 20 navíos y 6.000 militares. Fuentes occidentales citadas por medios especializados atribuyen esa reducción al desvío de activos estadounidenses hacia el estrecho de Ormuz y otras prioridades del Pentágono fuera del teatro europeo.
El ejercicio se celebra desde 1972 y, en más de cinco décadas, se ha consolidado como el principal termómetro del compromiso naval de la OTAN en el norte de Europa. La edición de 2022, celebrada semanas después del inicio de la invasión rusa de Ucrania, fue la más numerosa en la historia reciente e incluyó la participación de Suecia y Finlandia antes de su adhesión formal a la Alianza.
El mar Báltico ha cambiado de forma acelerada desde entonces. La guerra de Rusia contra Ucrania convirtió a este mar semiencerrado —con nueve estados costeros, ocho de ellos miembros de la OTAN— en el flanco más sensible de la Alianza. A esa presión militar se añadieron varios incidentes contra infraestructuras submarinas: las explosiones que inutilizaron los gasoductos Nord Stream en septiembre de 2022; el corte del gasoducto Balticconnector entre Finlandia y Estonia en octubre de 2023, atribuido a un buque chino; la rotura de cables de fibra óptica en noviembre de 2024; y el daño al cable eléctrico Estlink 2 en diciembre de ese año, vinculado a un petrolero perteneciente a la llamada flota oscura rusa.
Esa vulnerabilidad es precisamente lo que los ejercicios BALTOPS buscan disuadir. Las prácticas de contramedidas contra minas y la guerra antisubmarina pretenden asegurar que la OTAN pueda mantener el control de las rutas marítimas que abastecen a los países bálticos, cuya defensa depende en gran medida de las comunicaciones por mar.
La reducción de medios llega además en un contexto de tensiones políticas internas en la Alianza. La administración Trump ha puesto en duda de forma reiterada la distribución de cargas en la OTAN y ha reorientado recursos hacia el Indo-Pacífico y el Golfo Pérsico. Este año el Báltico recibe un ejercicio con menos barcos que en la última década, aunque el mando de las operaciones sigue bajo control estadounidense. Para Moscú, que observa las maniobras como un indicador de la cohesión aliada, el mensaje es ambiguo: la bandera de la Alianza continúa ondeando, pero con menos recursos bajo ella.

