12 de junio de 2026
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Fallece el Indio Solari: despedida masiva y velatorio el domingo

La muerte inesperada de Carlos Alberto “Indio” Solari, figura clave del rock argentino, provocó una amplia conmoción en todo el país. Desde el norte al sur y de este a oeste, personas de distintas edades se reunieron para una despedida colectiva que se repitió simultáneamente en muchas capitales, en homenaje al protagonista de lo que se consideró “el pogo más grande de la historia”.

En la Plaza de Mayo se armó un espacio improvisado donde se reunieron seguidores con un propósito común: despedir al artista. No hubo una organización visible, pero la mayoría conocía las canciones y llevaba símbolos vinculados a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Entre la gente podía verse diversidad: una mujer con el nombre de la banda tatuado en la cabeza, un adolescente de 15 años que viajó desde Pacheco faltando a clases y una niña de 2 años en los brazos de su padre.

También estaban quienes vendían golosinas, con el rostro pesado por la tristeza, y tres mujeres de avanzada edad que, a pesar de todo, cantaban y lloraban mientras recordaban cómo vivieron la música del grupo.

La noticia de la muerte del Indio conmovió el corazón cívico de la Ciudad de Buenos Aires, donde el frontman había ofrecido su último concierto en el año 2000; no fue necesario ningún aviso formal para que la gente empezara a despedirse.

Llanto, abrazos, bebidas compartidas y pogos se mezclaron con fragmentos de letras inolvidables. En el suelo de la plaza un artista dibujó su silueta con tiza y consignó una frase emblemática: “Donde hay dolor, habrá canciones”.

Byron y Augusto, ambos de 15 años, se trasladaron en colectivo, tren y subte para estar en la plaza. Aprendieron las letras de Los Redondos a través de sus padres y, pese a las consecuencias escolares, sintieron que debían asistir al encuentro.

“Nunca escuché letras como las del Indio. Escucho mucha música actual y me gusta, pero no hay como él”, explicó Byron, sentado con Augusto en la Plaza de Mayo.

Cerca de la Pirámide, cuatro parejas de jubiladas bailaron “Mi perro dinamita” mientras la multitud cantaba. Susana, una arquitecta de Núñez, recordó que conoció a Los Redondos en su juventud y luego transmitió la música a sus amistades y familiares.

Facundo, conmovido, levantó una camiseta en la que aparecía una foto de su madre con la leyenda “Pensando en vos siempre”, una frase asociada a Solari, y el logo de Patricio Rey.

Contó que su hijo le pidió diseñar esa remera cuando tenía ocho años tras la muerte de su abuela: la quería para lucirla en los festejos de los partidos de su club, que ese año salió bicampeón.

Facundo dijo haber venido desde Florencio Varela, emocionado y escuchando las canciones que considera parte de su vida. Trabaja como operario en el puerto de Retiro y aprovechó las vacaciones para poder asistir.

Claudio, de 54 años, detuvo su jornada de trabajo como repartidor para sumarse al homenaje. Aseguró que siguió a Los Redondos, al Indio y a Skay por todo el país y que la música fue una forma de conocer distintos lugares; calificó a Solari como “el poeta de su vida”.

En medio del encuentro, Claudio participó en el pogo al ritmo de “Jijiji”, himno que Los Redondos y el Indio solían usar para despedirse de los escenarios; expresó mezcla de euforia y tristeza y la preocupación por no lastimarse la rodilla para poder trabajar al día siguiente.

En la plaza se entonaron canciones como “Un ángel para tu soledad”, “Todo preso es político”, “La bestia pop”, “Nadie es perfecto”, “Preso en mi ciudad” y “El arte del buen comer”. Gente llegó caminando, desde estaciones de subte y paradas de colectivo, y desde oficinas para sumarse al homenaje.

Jazmín, de 36 años, mostró sus tatuajes en homenaje a la banda. Recordó que su madre no le permitía ir a los recitales en la adolescencia, pero luego fue a ver al Indio y a Los Fundamentalistas en varias ciudades y consideró a Solari “lo más grande que hay”.

No hubo pantallas ni anuncios formales durante la tarde; la respuesta de los seguidores fue colectiva: seguir cantando como forma de despedida.

El homenaje no se limitó a la Ciudad de Buenos Aires. En Comodoro Rivadavia, Chubut, seguidores que ya tenían viaje programado para un recital que Los Fundamentalistas debían ofrecer se congregaron en la Plaza San Martín con banderas e instrumentos para interpretar sus canciones.

La banda manifestó públicamente que la noticia los golpeó con dureza, pero que, pese a la tristeza, el deseo era reunirse. Informaron además que lo que ocurriera en el escenario sería transmitido en vivo por internet para que otros pudieran seguirlo.

En su comunicado reconocieron que el concierto no sería el que habían planeado, pero que la cercanía y el encuentro les parecían una forma de consuelo y cerraron con un mensaje de afecto hacia el Indio.

En La Plata también se organizó una concentración espontánea en la intersección de Avenida 7 y calle 50, donde los vecinos entonaron las canciones del músico. Las autoridades municipales decretaron tres días de duelo en homenaje a quien dio sus primeros pasos artistísticos en esa ciudad.

En Mar del Plata, banderas y bombos acompañaron el recuerdo del artista en una convocatoria alrededor del Monumento al General José de San Martín a partir de las 18:00 horas.

Paraná, la ciudad natal del Indio, lo despidió en la Plaza 1° de Mayo. Una seguidora manifestó que, a pesar del dolor, estaba haciendo lo que sentía que debía: disfrutar y recordar a una parte importante de su vida.

En Gualeguaychú se pintó uno de los primeros murales póstumos en honor a Solari. Durante la despedida en la Avenida Parque y España, el artista local Diego Abu Arab invitó a quienes asistieron a dejar su marca en una pared como homenaje colectivo.

En Córdoba, el centro histórico fue el punto de encuentro para los seguidores locales, que se reunieron con velas y consignas como “No es un adiós, es un hasta siempre. El Indio es eterno”.

El horario en torno a las seis de la tarde se respetó en muchas ciudades sin necesidad de una convocatoria central. En Rosario, el Monumento a la Bandera alojó a miles de seguidores que, entre abrazos y llantos, recordaron al músico.

En Posadas (Misiones) y en la Plaza Libertad de Santiago del Estero también hubo concentraciones a las 18:00, donde la gente llevó banderas para rendir homenaje al artista. Imágenes similares se repitieron en la Plaza 9 de Julio de Salta y en la Plaza Belgrano de San Salvador de Jujuy.

Tucumán, San Juan, San Luis, Catamarca y Mendoza organizaron sus propios homenajes en las plazas centrales, con seguidores reunidos desde temprano en señal de duelo colectivo.

En el sur, en Neuquén y Bariloche, las bajas temperaturas no impidieron las convocatorias. En Bariloche se cerraron calles alrededor del Centro Cívico para facilitar la circulación de la gente durante el homenaje.

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