9 de febrero de 2026
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Rol estratégico del operador logístico en un escenario global cambiante

Al referirse a la complejidad actual de la logística internacional, Claudio señala que “una operación prolija reduce el riesgo de demoras; y como siempre digo, una demora termina siendo un costo”. En esta entrevista expone su visión sobre el rol del operador logístico, la coordinación entre los distintos actores, los desafíos estructurales de Argentina y las transformaciones que están redefiniendo el comercio exterior global.

¿Cómo describirías hoy el rol del operador logístico dentro de la cadena internacional?

El operador logístico cumple una función central en el transporte internacional. Decide rutas, establece parámetros y diseña la logística según el tipo de carga y las necesidades del cliente, tanto en origen como en destino. En la práctica, articula todo lo necesario para que una operación se ejecute de forma ordenada y segura.

Su trabajo no se limita a trasladar mercadería: implica tomar decisiones estratégicas que afectan costos, plazos y la integridad de la carga. Ese es el aporte principal del sector al comercio internacional.

¿Qué importancia tiene una visión integral en ese trabajo?

Es fundamental. La operación comienza mucho antes del movimiento físico de la carga: arranca con la orden de compra y finaliza cuando el producto llega al comprador. En el trayecto hay seguimiento, contratación de transporte aéreo o marítimo, elección de rutas, gestión de tiempos de tránsito y trámites en destino.

En Argentina, además, hay que acelerar los procedimientos aduaneros, reducir costos cuando sea posible y optimizar las entregas sin comprometer la mercadería. Todo eso debe gestionarse de forma integrada; sin una visión global surgen errores, demoras y sobrecostos.

¿Qué prácticas ayudan a que la coordinación entre los distintos actores sea más eficiente?

La logística es, por esencia, coordinación. Involucra a Aduana, transportistas terrestres y marítimos, agentes en destino y otros actores. Para funcionar bien se requiere información precisa, avisos tempranos ante cambios y respeto mutuo entre los participantes.

La colaboración con pares, especialmente internacionales, evita fricciones y facilita la operación. Mantener buenas relaciones con todos los actores locales —incluida la Aduana y las terminales— también es clave. Una operación bien planificada reduce el riesgo de demoras y, por ende, de costos adicionales.

¿Qué particularidades tiene gestionar flujos internacionales desde Argentina?

Argentina presenta desafíos específicos: años de inestabilidad con cambios frecuentes en las reglas, alta inflación y un sistema aduanero complejo. La infraestructura vial y ferroviaria requiere modernización urgente.

Además, las terminales portuarias resultan muy costosas, lo que impacta los costos de importación y exportación y dificulta la competitividad frente a otros países de la región. Estas condiciones obligan a repensar la estructura de costos del país.

¿Hay sectores que estén mostrando mayor dinamismo?

La exportación muestra señales de mejora y cambio. En commodities persisten dificultades por precios internacionales bajos y costos locales altos, pero los productos con mayor valor agregado empiezan a mostrar mayor actividad.

En importaciones también se observa un repunte: compras pospuestas en 2023 se están reactivando, hay más previsibilidad para los pagos y mayor confianza de los proveedores externos. Esto incrementa los volúmenes de importación y exportación, aunque el desafío de los costos sigue siendo central.

¿Cómo explicarías la importancia de la logística y el comercio exterior?

La visibilidad es limitada porque intervienen muchos pasos y actores: bancos, aduanas, terminales, operadores y transportistas, entre otros. El operador logístico conecta todas esas piezas y hace viable la operación.

Sin conocimientos del sector, es fácil incurrir en costos evitables y errores. La logística requiere ingeniería, planificación y experiencia, sobre todo en cargas especiales o proyectos complejos; no se trata solo de coordinar, sino de diseñar la mejor solución.

¿Qué cambios creés que van a redefinir la logística internacional en los próximos años?

La inteligencia artificial y la geopolítica tendrán un papel decisivo. Cambios en rutas, conflictos inesperados y reaperturas de mercados obligan a revisar estrategias logísticas con frecuencia.

También crecerá la automatización y la robótica en depósitos, así como la integración de sistemas. Es imprescindible que navieras, operadores, terminales y aduanas estén conectados; la tecnología solo será efectiva si hay integración entre actores. Quienes no se adapten quedarán fuera.

¿Qué aspectos creés que Argentina debería mejorar con urgencia?

El problema principal son los costos, que resultan excesivos para importar y exportar y reducen la competitividad frente a países como Chile. Eso condiciona las cotizaciones internacionales.

También es urgente modernizar la Aduana y avanzar en la digitalización. Si el país entra en una etapa sostenida de inversión y crecimiento, aumentará la demanda de comercio exterior y los problemas del sistema se harán evidentes rápidamente. Ese es el desafío inmediato.

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