8 de junio de 2026
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G7 aborda cadenas de fertilizantes por Oriente Medio

La seguridad de las cadenas internacionales de suministro de fertilizantes se ha convertido en una preocupación principal para las mayores economías del mundo. Ante las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y las dificultades en el comercio de estos insumos, los ministros de Agricultura del G7 se reunirán el próximo lunes en París para evaluar medidas que garanticen el abastecimiento y reduzcan los riesgos para la producción agrícola.

La convocatoria fue impulsada por la presidencia francesa del grupo en un contexto marcado por interrupciones en el tránsito por el estrecho de Ormuz, una ruta marítima clave para el comercio internacional de energía, fertilizantes y materias primas agrícolas.

La inquietud trasciende el sector agropecuario: las dificultades para movilizar fertilizantes a nivel global evidencian la fuerte dependencia de muchas cadenas productivas en una infraestructura logística muy integrada y sensible a conflictos geopolíticos.

Un insumo estratégico para la producción mundial

Los fertilizantes son esenciales para la agricultura moderna; su disponibilidad afecta directamente los rendimientos de los cultivos y, por ende, la oferta global de alimentos.

Por eso, cualquier alteración en las cadenas de suministro puede provocar efectos que superan al sector agrícola y repercuten en los precios y la disponibilidad de productos alimentarios.

Las autoridades francesas señalaron que el incremento de costos y las dificultades de abastecimiento ya afectan a explotaciones agrícolas en distintas regiones.

Esta situación motivó a los miembros del G7 a establecer una instancia de coordinación específica para analizar el problema y buscar respuestas conjuntas.

La reunión contará con la participación de representantes de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Italia, Canadá y Japón, así como de organismos internacionales como la FAO, la OCDE y el Sistema de Información sobre los Mercados Agrícolas (AMIS).

El impacto logístico del estrecho de Ormuz

Gran parte de la alarma internacional obedece a la importancia del golfo Pérsico en el comercio mundial de fertilizantes.

Informes estiman que la región concentra entre el 30% y el 35% de las exportaciones globales de urea y entre el 20% y el 30% de las de amoniaco, dos insumos clave para la agricultura.

Además, hasta un 30% del comercio internacional de fertilizantes transita por el estrecho de Ormuz.

La interrupción parcial de esta ruta provocó demoras operativas, restricciones de capacidad y un aumento significativo de los costos logísticos del transporte marítimo.

Al mismo tiempo, el alza del precio internacional del gas natural, materia prima esencial para la fabricación de fertilizantes nitrogenados, elevó aún más los costos de producción.

La combinación de ambos factores ejerció una fuerte presión sobre toda la cadena de abastecimiento, desde la producción hasta la distribución final.

Según reportes citados por las autoridades francesas, los precios de la urea y el amoniaco aumentaron más del 20% en mercados estratégicos.

En momentos puntuales de las interrupciones, la cotización internacional de la urea incluso llegó a triplicarse.

Riesgos para las cadenas agrícolas globales

Más allá de las oscilaciones de precio, la principal preocupación es la resiliencia de las cadenas de suministro.

El modelo actual depende de una red internacional interconectada que incluye terminales portuarias, operadores marítimos, centros de almacenamiento y distribuidores locales.

Cuando uno de esos nodos se ve afectado, los efectos se propagan con rapidez a otros mercados, lo que explica por qué una crisis localizada en Oriente Medio puede repercutir sobre productores en Asia, África o América Latina.

Los países importadores son particularmente vulnerables, sobre todo aquellos que dependen en gran medida de compras externas para mantener su producción agrícola.

Organismos internacionales han advertido sobre posibles impactos en la seguridad alimentaria global si las dificultades de abastecimiento se prolongan.

Cooperación para fortalecer la resiliencia

Uno de los objetivos centrales de la reunión ministerial será impulsar mecanismos de cooperación que mejoren la transparencia de los mercados y fortalezcan el intercambio de información.

También se buscará diseñar estrategias para aumentar la resiliencia de las cadenas agrícolas frente a futuras perturbaciones económicas, energéticas o geopolíticas.

La iniciativa refleja la preocupación de las principales economías por asegurar la llegada de insumos críticos como los fertilizantes a los productores, aun en contextos de alta incertidumbre internacional.

En un escenario donde conflictos regionales pueden alterar rutas marítimas clave y cambiar el equilibrio de los mercados globales, la logística y la gestión de las cadenas de abastecimiento se vuelven determinantes para sostener la producción de alimentos y el comercio internacional.

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