El comandante en jefe ucraniano, general Oleksandr Sirski, informó en su cuenta de Facebook que en mayo el Ejército de Ucrania cerró el mes con un balance territorial positivo por primera vez desde finales de 2023, recuperando cerca de 100 kilómetros cuadrados más de los que perdió frente a las fuerzas rusas. Según Sirski, esta cifra consolida una tendencia iniciada a comienzos de 2026.
El anuncio se produce días después de que el canal militar ucraniano DeepState estimara el 2 de junio que Rusia había ganado netamente solo 14 kilómetros cuadrados en mayo. DeepState reconoció que su metodología puede retrasar la confirmación de avances ucranianos y admitir que el balance final podría favorecer a Kiev; los datos de Sirski confirman esa posibilidad, mostrando un saldo más favorable para Ucrania que la estimación preliminar.
En el acumulado del año, Sirski señaló que desde enero de 2026 las fuerzas ucranianas han recuperado alrededor de 600 kilómetros cuadrados que estaban en manos rusas, sin precisar cuánto territorio ha cedido Ucrania en el mismo periodo. El presidente Volodímir Zelenski había referido el 22 de mayo una cifra de 590 kilómetros cuadrados liberados hasta entonces, ligeramente por debajo del recuento oficial actualizado.
La intensidad de los avances rusos ha disminuido: DeepState indica que en abril Rusia avanzó 141 kilómetros cuadrados, una cifra inferior a los 725 kilómetros cuadrados capturados en noviembre de 2024, que fue el mes de mayor ganancia para el Kremlin según ese seguimiento. Este retroceso sostenido apunta a una combinación de mayor resistencia ucraniana y problemas logísticos crecientes en el ejército ruso.
El punto de inflexión se registró en febrero, cuando entre el 11 y el 15 de ese mes el Ejército ucraniano recuperó alrededor de 200 kilómetros cuadrados al este de Zaporizhia, el avance más rápido desde la contraofensiva de junio de 2023. Esa operación obligó a Moscú a redistribuir fuerzas desde los sectores de Pokrovsk y Ocheretine para contener el avance ucraniano.
La estrategia declarada de Kiev no busca recuperar grandes franjas de territorio de una sola vez, sino hacer que el avance ruso resulte insostenible. El ministro de Defensa, Mykhailo Fedorov, planteó como objetivo infligir al menos 200 bajas rusas por cada kilómetro cuadrado que el Kremlin intente capturar; esa tasa fue de 254 en marzo y de 179 en abril.
El cambio en la dinámica del frente tiene además implicaciones políticas. El jefe de la Oficina de la Presidencia, Kirilo Budanov, afirmó el 1 de junio que ve posible terminar la guerra antes del invierno de 2026, y el presidente Zelenski ha señalado que la ventana para negociar con Moscú permanecerá abierta mientras Kiev mantenga la iniciativa en el terreno. Por primera vez en mucho tiempo, las cifras del frente respaldan esa posibilidad.


