3 de agosto de 2026
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El campeonato más grande e incierto de la historia

Por Eric Núñez

En términos estrictamente deportivos, el Mundial 2026 promete emoción durante seis semanas en Estados Unidos, México y Canadá, con nombres, historias y objetivos que atraerán la atención global.

Lionel Messi afronta probablemente su última gran cita mundialista con la posibilidad de despedirse en lo más alto y con Argentina buscando convertirse en el primer país en revalidar el título desde 1962.

Cristiano Ronaldo llega con la ambición de completar su palmarés conquistando el único gran trofeo que aún le falta con Portugal.

Brasil, con cinco títulos en su historia y el último en 2002, intentará acabar con la espera bajo la dirección de Carlo Ancelotti, que aspira a ser el primer entrenador extranjero en ganar un Mundial al frente de una selección.

Se plantea también la duda de si un equipo europeo podrá ganar por primera vez en Norteamérica. Selecciones como España, Francia, Inglaterra, Portugal, Holanda y Alemania buscan imponerse después de ediciones históricas celebradas en la región en 1970, 1986 y 1994.

“Es un Mundial histórico porque es en el que hay más selecciones con posibilidades reales de ganarlo”, afirmó Luis de la Fuente, seleccionador de España, subrayando la amplitud de candidatos.

Esta será la Copa del Mundo más extensa hasta la fecha: 48 selecciones, 104 partidos y tres países anfitriones. Comienza el jueves en Ciudad de México —con el partido inaugural México-Sudáfrica en el Estadio Azteca— y culmina el 19 de julio con la final en un estadio de la NFL en Nueva Jersey.

La organización espera atraer alrededor de 7 millones de espectadores a los estadios y unos 6.000 millones frente a pantallas y plataformas, una magnitud que se traduce en ingresos significativos para la FIFA.

Gianni Infantino calificó el torneo como “el Mundial más inclusivo, el mejor de la historia”, destacando además su papel al frente del organismo desde 2016 y su retórica sobre la función de la FIFA en el plano global.

No obstante, el torneo llega marcado por polémicas e incertidumbres fuera de las canchas, relacionadas con decisiones políticas, logísticas y de gestión.

En Estados Unidos —sede de 78 encuentros— se han producido medidas migratorias y controles que han afectado a personas vinculadas a países participantes; además, la situación diplomática y de seguridad en la región ha generado ajustes en preparativos de equipos y personal.

FUTBOL POLITICO

Las políticas migratorias aplicadas en Estados Unidos han generado incidentes vinculados al Mundial. El árbitro somalí Omar Artan, designado para el torneo y reconocido en 2025 como el mejor árbitro masculino de África, no pudo entrar al país al llegar a Miami, y de ese modo perdió la oportunidad de ser el primer juez somalí en dirigir en una Copa del Mundo.

La selección iraní, a pocos días del inicio, trasladó su base de entrenamientos a Tijuana (México) en lugar de Tucson (Arizona), por los riesgos vinculados a la situación de seguridad.

Asimismo, el delantero iraquí Aymen Hussein fue retenido varias horas a su llegada a Chicago y a un fotógrafo del equipo se le negó la entrada al país.

Piara Powar, directora de la organización antidiscriminación Fare Network, cuestionó quién está “dirigiendo” el Mundial —si la FIFA o las políticas migratorias de Estados Unidos— y advirtió sobre la sensación de que el torneo, antes de comenzar, podía quedar alejado de la celebración global que tradicionalmente representa.

Infantino ha cultivado relaciones con la administración estadounidense y ha mantenido encuentros con el expresidente Donald Trump; la FIFA también le otorgó a Trump el Premio de la Paz de la entidad, gesto que recibió atención mediática y críticas.

“TRIACION MONUMENTAL”

La estrategia de precios de la FIFA para las entradas recibió fuertes reproches. En la venta general, los boletos estuvieron entre 140 y 8.680 dólares; aunque algunos se abarataron, otros siguieron siendo muy caros, con puestos premium para la final por cifras como 32.970 dólares.

Las reventas alcanzaron niveles aún más altos en el mercado secundario y, en abril, el propio portal de reventa asociado a la FIFA llegó a listar entradas para la final por sumas cercanas a 2,3 millones de dólares cada una. La FIFA cobra comisiones por reventa, pese a no controlar directamente los precios del mercado secundario.

Gastos adicionales —como estacionamiento, con precios de hasta 175 dólares, y aumentos en tarifas de transporte, por ejemplo tramos de tren con incrementos notables— contribuyeron a las quejas de los aficionados.

Una encuesta de IPSOS mostró un entusiasmo moderado entre el público estadounidense: solo el 26% dijo estar “al menos algo entusiasmado” y el 7% se declaró “extremadamente o muy entusiasmado”. Además, reservaciones hoteleras en varias ciudades anfitrionas estuvieron por debajo de lo esperado, según la asociación hotelera estadounidense.

FORMATO AMPLIADO Y LEYENDAS

La ampliación del torneo de 32 a 48 equipos —con ocho grupos y la incorporación de una nueva fase de eliminación directa— es otra de las novedades que cuestionan algunos analistas, que temen una posible dilución de la calidad competitiva.

El aumento de participantes incorpora selecciones debutantes como Curazao, Cabo Verde, Jordania y Uzbekistán; Curazao, con una población reducida, figura como la más pequeña en términos demográficos.

Las grandes potencias suelen enfrentar una fase de grupos con relativo favoritismo y la edición 2026 contará además con varias figuras veteranas que prolongan sus carreras internacionales.

Lionel Messi y Cristiano Ronaldo ostentan la posibilidad de jugar su sexto Mundial —una trayectoria que se remonta a Alemania 2006— y otros futbolistas con larga experiencia internacional también estarán presentes, aportando veteranía y bagaje al torneo.

¿QUIÉN GANARÁ?

La opinión predominante entre expertos es que los equipos con mediocampos fuertes parten con ventaja. Argentina cuenta con mediocampistas de alto nivel como Enzo Fernández y Alexis Mac Allister; Portugal dispone de recursos en la zona media con jugadores como Vitinha y João Neves; y España basa su juego en pilares como Rodri y Pedri, con la promesa joven Lamine Yamal en ataque.

Jorge Valdano, campeón mundial en 1986 con Argentina, destacó la importancia de dominar el medio campo: “Los equipos que tengan jugadores capaces de dominar los partidos van a poder manejar los esfuerzos y la posesión; hacen falta mediocampistas de mucha categoría”, afirmó, señalando que el planteamiento de juego y la gestión del balón serán decisivos.

Respecto a Estados Unidos, dirigido por Mauricio Pochettino, la pregunta sobre si puede dar la sorpresa como anfitrión queda abierta. “¿Por qué no nosotros?”, repitió Pochettino, añadiendo que el equipo debe creer y soñar con la posibilidad de estar entre los protagonistas.

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