En Banfield funciona una sede del Plan Fines, coordinada por la Subsecretaría de Diversidad Sexual del Municipio, donde vecinas y vecinos de todas las edades y sin distinción de género pueden completar la secundaria.
La iniciativa se llama Fines Diversidad y opera desde hace ocho años en Castro Barros 130, entre Alsina y Vergara. “Comenzamos el 26 de agosto de 2019 con una primaria inclusiva para personas con discapacidad y personas trans adultas mayores. Llevamos ocho años sin interrupción de clases y en diciembre llegaremos a los 200 egresados”, explicó Gabriela García, referente de Fines Diversidad. Añadió que el espacio está abierto a cualquiera, sin importar altura, orientación sexual, color de piel o credo, y que egresados han continuado la universidad, conseguido trabajo e incluso se dictaron clases para personas privadas de la libertad, tanto virtuales como presenciales.
Hoy asisten alumnos de distintas edades que cursan la secundaria y reciben clases de 12 docentes los lunes, miércoles y viernes de 18 a 22. El objetivo a corto plazo es reabrir la escuela primaria. Este año egresarán, entre otros, un joven de 18 años, una estudiante de 75 y un alumno con autismo, epilepsia y retraso madurativo. Además del acompañamiento educativo, el centro ofrece contención: muchas personas han sido atendidas por la psicóloga y la abogada del proyecto, y la subsecretaria Silvana Sosa acompañó a una alumna a presentar una denuncia por violencia de género.
Fines Diversidad — Banfield
El aula de Fines Diversidad fue nombrada ahora Claudia Natalia Sosa.
La semana pasada se realizó una clase con la participación de Daniel Prassel, referente de la Mesa de Trabajo del Ex Pozo de Banfield, que brindó una charla sobre dictadura, derechos humanos y democracia. En esa ocasión se descubrió una placa en el aula, que pasó a llevar el nombre de Claudia Natalia Sosa, una egresada del programa fallecida recientemente.
Silvana Sosa, hermana de Claudia y titular de la Subsecretaría de Diversidad Sexual, relató que a los ocho años a Claudia le diagnosticaron epilepsia y un importante retraso madurativo. A pesar de su discapacidad, ella siempre quiso terminar la escuela; gracias al programa aprendió a leer y escribir y pudo concluir la primaria.
Silvana contó además su propia experiencia: no pudo terminar la escuela antes por dificultades vinculadas a su orientación sexual, pero en 2003, con la llegada del gobierno de Néstor Kirchner, decidió retomar sus estudios porque no quería seguir siendo detenida por ejercer el trabajo sexual. Señaló que en Lomas de Zamora se trabaja en materia de derechos humanos y políticas públicas para incluir a las personas, y aseguró que seguirán impulsando el crecimiento de Fines Diversidad.
Educación, compromiso y sueños que se cumplen
Fines Diversidad acoge a vecinos y vecinas de todas las edades que buscan concretar un objetivo postergado. “Después de una vida con muchas dificultades económicas y compromisos que postergaron mis estudios, encontré un lugar para cumplir algo que se me negó por mucho tiempo. No había tenido experiencia con personas LGBT y esto me permitió comprender otras realidades y abrir la mente”, dijo Sergio Quiñone, un estudiante de 58 años que egresará a fin de año.
El centro también cuenta con docentes que trabajan desde una perspectiva de género y brindan una educación comprometida. “Es mi tercer año dando clases en la materia Comunicación y Cultura y estoy contenta de formar parte de un espacio popular que incentiva a las personas a terminar el secundario y las acompaña para desarrollar pensamiento crítico. Ante un Estado nacional ausente, aquí saben que hay gente que no se olvida de ellos”, señaló Marisol Russo, profesora de historia y locutora nacional.



