El hecho ocurrió en Guernica tras varios episodios de violencia de género. La justicia investiga el caso y se discute el alcance de la legítima defensa en contextos de abuso físico reiterado.
Guernica | En el barrio Villa Numancia, en la intersección de Brasil y Blanco Encalada, una mujer de 25 años identificada como Yanina Daniela Díaz apuñaló a su pareja, Freddy Alejandro Acosta, de 31 años, quien falleció como consecuencia de la lesión. Según las primeras versiones, el episodio se produjo durante un intento de la mujer por defenderse de una nueva agresión.
El hecho fue alertado al 911. Al llegar, la policía halló a la mujer en la vía pública, semidesnuda, con heridas y pidiendo auxilio. Dentro de la vivienda encontraron el cuerpo de Acosta con una herida cortopunzante en el pecho y, junto a él, un cuchillo tipo Tramontina que fue secuestrado como presunto arma homicida.
Fuentes extraoficiales indican que la víctima tenía antecedentes de conductas violentas y que Díaz había realizado denuncias previas por violencia de género. Según esas referencias, Acosta habría ejercido agresiones físicas y psicológicas en reiteradas oportunidades. La causa quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2 de Presidente Perón, dirigida por el fiscal Álvaro Garganta, que provisoriamente caratuló el expediente como “Homicidio” mientras se investigan los detalles.
El debate legal: ¿homicidio o legítima defensa?
En casos con antecedentes de violencia de género, el ordenamiento jurídico argentino y los compromisos internacionales exigen evaluar con perspectiva de género. Si se prueba que Díaz era víctima de golpizas y que actuó para proteger su vida, podría aplicarse la figura de la legítima defensa (art. 34, inc. 6 del Código Penal), que en ciertas condiciones exonera de responsabilidad penal en tanto sea una causa de justificación.
La discusión central gira en torno a la proporcionalidad del medio empleado. La doctrina y la jurisprudencia vienen reconociendo que los puños de un agresor reiterado y de mayor fuerza pueden constituir un peligro letal para la víctima. Frente a un riesgo inminente y continuado, el uso de un elemento disponible en el lugar —como un cuchillo doméstico— para repeler un ataque puede interpretarse como una medida de supervivencia y, por ello, encuadrarse en la legítima defensa si se acreditan los requisitos legales.


