Una oleada de drones ucranianos atacó por segunda vez en la semana la refinería de Moscú, mientras Rusia respondió con misiles balísticos contra Kiev; esto ocurre en el contexto de los esfuerzos del presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, por obtener respaldo de Estados Unidos y Europa para un acuerdo de paz.
El alcalde de Moscú, Sergei Sobyanin, informó que la defensa aérea derribó más de 70 drones entre la noche del miércoles y la mañana del jueves, aunque varios lograron impactar la refinería ubicada en el distrito sureste de Kapotnya. Los residentes vieron llamas y columnas de humo, y Sobyanin añadió que un centro comercial sufrió daños menores.
Imágenes difundidas en redes sociales mostraron la fuerza del ataque: un dron levantó por los aires la tapa de uno de los tanques de la planta a más de 30 metros de altura. Este bombardeo siguió a otro reciente que ya había paralizado operaciones en la refinería, agravando los daños a la infraestructura energética rusa y ampliando la crisis de suministro de combustible en el interior del país.
El golpe a la refinería de Moscú supone una afectación importante para la infraestructura militar y económica de Rusia. La planta, situada a unos 15 kilómetros del Kremlin, abastece alrededor del 40% de la gasolina y el 50% del diésel de la región, además de suministrar combustible de aviación utilizado con fines militares.
Fuentes del sector consultadas por Reuters indicaron que Rusia, tercer mayor productor y exportador mundial de petróleo, planea importar combustible por vía marítima este mes para mitigar la escasez de gasolina derivada de estos ataques.
En la región de Moscú también resultaron dañados un edificio residencial de gran altura, una instalación industrial y varias viviendas particulares. El aeropuerto Sheremetyevo, el más transitado de la capital, suspendió temporalmente los vuelos y evacuó pasajeros, que se resguardaron en el estacionamiento; luego se retiraron las restricciones.
Por su parte, las autoridades informaron que Rusia lanzó su segundo ataque aéreo de la semana con misiles balísticos. Tymur Tkachenko, jefe de la administración militar de Kiev, instó en Telegram a la población a permanecer en lugares seguros hasta que termine la alerta de ataque aéreo.
Testigos en Kiev reportaron varias explosiones, y las autoridades de Sumy dijeron que una persona murió en un ataque con drones.
El ataque a la refinería se produjo pocas horas antes de que el presidente Vladimir Putin recibiera a líderes del sudeste asiático en la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) celebrada en Kazán. Asistieron los primeros ministros de Tailandia, Vietnam, Camboya, Laos, Malasia y Singapur; Filipinas estuvo representada por el presidente Ferdinand Marcos.
Putin intentó proyectar una imagen de estabilidad en Rusia pese a las repercusiones económicas y sociales de la ofensiva militar que afronta el país desde hace cuatro años contra Ucrania.
Estos incidentes coincidieron con las conversaciones del presidente ucraniano Volodimir Zelensky con el mandatario estadounidense Donald Trump y el presidente francés Emmanuel Macron al margen de la cumbre del G7 en Francia.
“Fue una importante llamada de coordinación que puede generar cambios significativos. Revisamos los resultados de nuestras conversaciones en la cumbre del G7”, señaló Zelensky en redes sociales, en referencia a los contactos mantenidos.
El presidente ucraniano agradeció a Trump “su interés en Ucrania y su disposición a contribuir a acercar la paz” y a Macron “la excelente organización de la cumbre y los esfuerzos conjuntos”. Añadió que trabajan para fortalecer a Ucrania, la cooperación internacional y las perspectivas diplomáticas, y subrayó la necesidad de hacer todo lo posible para lograr la paz.
(Con información de Reuters)


