El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, declaró este sábado el estado de excepción en todo el país tras más de seis semanas de protestas y bloqueos en rutas estratégicas por parte de sectores sindicales y opositores, que dejaron 16 muertos, 13 de ellos por falta de atención médica oportuna.
“Tras agotar todas las vías de diálogo, llegar a acuerdos con aquellos cuyas demandas eran legítimas e identificar a quienes utilizaron la violencia en un intento por desestabilizar Bolivia, tomamos la decisión de declarar el estado de emergencia en todo el territorio nacional”, dijo Paz en un mensaje televisado.
La medida se aplicó después de un prolongado periodo de movilizaciones y del anuncio de un acuerdo con la Central Obrera Boliviana (COB), aunque persisten focos de tensión y demandas no satisfechas en distintas regiones, según opositores.
En su intervención, Paz informó que ordenó a la Policía y a las Fuerzas Armadas ejecutar “las acciones necesarias para restablecer el libre tránsito, recuperar las carreteras y garantizar la seguridad de la población”. Indicó que al inicio priorizó el diálogo para diferenciar a quienes tenían reclamos legítimos de quienes buscaban transformar la protesta en una ruptura constitucional.
El presidente definió la situación como “una estrategia organizada de desestabilización contra la democracia” y calificó los hechos como un intento de golpe desde lo que llamó “narcoterrorismo”.
Paz reiteró la existencia, según su gobierno, de “estructuras políticas organizadas” que operan desde el Chapare o Trópico de Cochabamba, zona identificada con el sindicalismo y el apoyo a Evo Morales. Lamentó que la crisis haya provocado dolor, muertes y pérdidas económicas importantes.
“He dispuesto la aplicación del Estado de Excepción para liberar las carreteras del país. Los bolivianos no pueden seguir siendo rehenes de bloqueos que impiden trabajar, estudiar, recibir atención médica, abastecerse y llevar sustento a sus hogares”, comunicó el mandatario en su cuenta en X.
Paz aseguró que la intención de la medida es “devolver la normalidad” y no quitarla, y afirmó que el objetivo es recuperar las vías, garantizar el abastecimiento y restablecer la vida cotidiana. Añadió que las puertas del gobierno permanecerán abiertas para quienes quieran dialogar de buena fe.
La Presidencia aclaró que la medida no implica la suspensión de derechos, pero prohíbe los bloqueos de vías y el uso de armas, explosivos y otros elementos violentos. También autorizó el apoyo temporal de las Fuerzas Armadas a la Policía para proteger rutas estratégicas, infraestructura esencial y el abastecimiento. (Con información de EFE)
Según un relevamiento oficial, el viernes se registraban 46 bloqueos en cinco departamentos, frente a los 102 puntos activos a principios de mayo, lo que representa una reducción significativa de las interrupciones, mayoritariamente encabezadas por sectores campesinos.
El acuerdo entre el presidente y el líder de la Central Obrera Boliviana (COB), el minero Mario Argollo, se firmó el viernes por la noche en la casa de Gobierno de La Paz, tras una reunión privada con dirigentes sindicales y cinco ministros.
“A partir de este momento se están levantando las medidas de presión a nivel nacional, con un compromiso del Gobierno de cumplir de manera inmediata todo lo que se ha suscrito”, declaró Argollo al término del encuentro, según medios presentes.
El documento establece plazos de 90 días para la implementación de los compromisos oficiales y la creación de mesas de trabajo que empezarán a funcionar desde el próximo miércoles. Entre los puntos acordados figura la gestión para la liberación de manifestantes detenidos durante las protestas, una demanda central de la COB para iniciar el diálogo.
Pese al avance con el sector sindical, la situación en La Paz y otras zonas sigue siendo tensa. La Federación Departamental de Campesinos Túpac Katari y agrupaciones afines a Evo Morales anunciaron que continuarán con los bloqueos iniciados el 6 de mayo, rechazando el acercamiento con el gobierno y exigiendo la renuncia de Paz.
La dirigencia de la Túpac Katari manifestó sorpresa y rechazó el acuerdo entre la COB y el Gobierno, calificándolo de “traición” al pacto firmado en mayo al inicio de los bloqueos.
“Hace dos días por lo menos había reuniones con el compañero Argollo, porque se había firmado una alianza de no traicionarse, siempre estar en la lucha juntos. Pero desde que ha habido esa reunión donde ha acudido la Central Obrera Boliviana, ya más no hemos participado y se presenta esta traición”, declaró Severo Marca, representante de la Túpac Katari ante la Csutcb.
Durante la firma del acuerdo, Paz subrayó la necesidad de promover la reconciliación y de impulsar “un proyecto conjunto que sea popular, que tenga un sentido de progreso amplio y que tenga a la patria por encima de todo”. Reconoció que su administración enfrenta desafíos y admitió que hay aspectos por mejorar.
(Con información de EFE)


