20 de junio de 2026
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Hombre condenado a cadena perpetua por asesinar y desmembrar a su amigo en un congelador

Un tribunal australiano condenó a cadena perpetua por asesinato a Bobby Andrew Weaver por la muerte de su amigo de toda la vida, David Thornton, y por desmembrar y ocultar el cuerpo en un congelador enterrado en el jardín de una casa en Ipswich, según informó The Sun.

La pena se impuso tras lo expuesto ante el Tribunal Supremo de Brisbane: Thornton, de 58 años, fue disparado dos veces en la cabeza, le fueron amputadas las piernas por debajo de las rodillas y, durante semanas, el acusado efectuó maniobras para aparentar que la víctima seguía con vida. Weaver podrá solicitar la libertad condicional en 2039. La sentencia se dictó el lunes 15 de junio de 2026.

Weaver, de 31 años, y Thornton habían crecido en el barrio de Goodna, en Ipswich, y eran considerados amigos de toda la vida. Al imponer la pena, el juez Paul Smith calificó el homicidio como “a sangre fría”, según The Sun.

Thornton, exprofesor de matemáticas, fue visto por última vez el 25 de enero de 2019, al salir de la oficina de un abogado; en ese momento llevaba 15.000 dólares en efectivo relacionados con un acuerdo de propiedad.

Cómo intentó hacer creer que la víctima seguía viva

La familia reportó la desaparición de Thornton el 12 de marzo de 2019. El tribunal escuchó que, por entonces, Weaver ya había estado usando la cuenta de Facebook y el teléfono de la víctima para enviar mensajes a sus seres queridos y así simular que estaba vivo.

Según el relato judicial recogido por The Sun, Weaver afirmó haber mantenido comunicaciones con Thornton y llegó a decir que este se hallaba desconectado en Australia Occidental; cuando la policía lo interrogó, insistió en esa versión.

La investigación también determinó que Weaver había sustraído 30.000 dólares a Thornton y que empleó parte de ese dinero para comprar una motocicleta. Además, intentó respaldar su coartada afirmando que un congelador enterrado en el jardín contenía alimentos en descomposición, e incluso participó en la exhumación de uno para sostener esa historia.

El hallazgo en el jardín y las pruebas de la policía

Las sospechas aumentaron cuando la exesposa de Thornton observó manchas de sangre en las paredes de la propiedad durante una visita. Semanas después, la búsqueda policial llevó al hallazgo de dos congeladores enterrados en el jardín.

Uno de los congeladores contenía el cuerpo de Thornton en avanzado estado de descomposición. La versión de Weaver comenzó a desmoronarse cuando testigos dijeron a la policía que en el jardín había dos congeladores, no uno. Al localizar el segundo congelador, los agentes encontraron una sierra que, según la investigación, se había usado para desmembrar el cuerpo. Bajo la casa se halló además una sustancia con sangre, fluidos y tejido vinculados a la víctima, según lo expuesto en la corte.

Los agravantes que pesaron en la condena

La autopsia concluyó que Thornton recibió dos disparos en la cabeza antes de que le amputaran las piernas por debajo de las rodillas. Días después del hallazgo de los restos, la policía detuvo a Weaver en Byron Bay y lo extraditó a Queensland.

En la audiencia también se presentó otro elemento agravante: mientras estaba en prisión, Weaver trató de reclutar a otro recluso para matar a una de las hijas de Thornton y hacer que pareciera un suicidio. Ese interno entregó a la policía notas manuscritas del acusado con detalles del plan. Para el juez, la conducta de Weaver tras el homicidio y el trato dado al cuerpo reforzaron la conclusión de que el crimen fue premeditado.

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