El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo una advertencia directa a Irán, exigiendo que detenga cualquier acción de sus aliados en Líbano, en referencia a Hezbollah. Trump afirmó que, de no hacerlo, las fuerzas estadounidenses retomarían ataques contra territorio iraní.
El mandatario pidió a la República Islámica que intervenga de inmediato para frenar a sus “agentes a sueldo” en Líbano, a quienes responsabilizó de provocar disturbios. En un mensaje en Truth Social advirtió: “Si no lo hace, volveremos a golpear a Irán con toda nuestra fuerza, igual que hicimos la semana pasada, pero aún con más fuerza”.
La declaración se produce mientras delegaciones de Estados Unidos e Irán negocian en Bürgenstock (Suiza) con el objetivo de alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra en la región. El vicepresidente estadounidense y jefe de la delegación, JD Vance, afirmó que las conversaciones han registrado “grandes avances” y expresó expectativas de superar las dinámicas tradicionales del conflicto.
En una entrevista con Fox News, Trump intensificó sus advertencias a las autoridades iraníes presentes en la cumbre. Afirmó que no dudará en usar la fuerza si las negociaciones fracasan o si Teherán mantiene el cierre del estrecho de Ormuz, una medida adoptada por Irán en respuesta a la ofensiva militar israelí en Líbano. Advirtió además sobre consecuencias severas en caso de que se persista en esa línea.
El presidente también sugirió que Estados Unidos podría tomar control militar del estrecho de Ormuz y gestionar los ingresos relacionados con el tránsito del petróleo: “Podríamos tomar el control del estrecho si es necesario. Podría arrasar el país si quisiera. Y si no llegan a un acuerdo, nosotros cobraremos los peajes”, dijo.
La cumbre de Bürgenstock fue inaugurada por el vicepresidente JD Vance y el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif. Ambos participaron en el primer encuentro con representantes iraníes tras la firma de un memorando de entendimiento que busca sentar las bases para el fin del conflicto regional. Vance manifestó el deseo de “pasar página” y evitar la reanudación de hostilidades.
En la sesión inicial, Vance planteó a los negociadores iraníes preguntas sobre la disposición de su gobierno para abandonar prácticas que generan inestabilidad regional y renunciar a aspiraciones nucleares a largo plazo, dos asuntos centrales en la agenda bilateral. Los principales representantes iraníes, el presidente del Parlamento Mohamed Baquer Qalifab y el ministro de Exteriores Abbas Araqchi, evitaron declaraciones públicas y se mantuvieron en la sala de negociaciones.
El conflicto en Líbano sigue siendo un tema central en las conversaciones. Vance indicó que la situación en el sur del país, escenario de enfrentamientos entre fuerzas israelíes y milicias chiíes de Hezbollah, presenta actualmente mayor calma que en meses anteriores, si bien reconoció que aún queda trabajo por hacer.
Vance recalcó que el presidente Trump mantiene el compromiso de lograr un alto el fuego regional. “Todos trabajamos por la paz regional aunque existan, por supuesto, desacuerdos sobre cómo alcanzarla”, señaló, y subrayó avances recientes en comparación con semanas y meses anteriores.
El desarrollo de la cumbre y las advertencias de la administración estadounidense tienen lugar en un contexto de elevada volatilidad en Oriente Medio. La comunidad internacional sigue con atención el progreso de las negociaciones y la posibilidad de que, de no cerrarse un acuerdo diplomático, se reanuden las hostilidades.
En ese marco, los esfuerzos diplomáticos en Bürgenstock y las declaraciones oficiales reflejan la presión por buscar una salida negociada al conflicto y la preocupación por las consecuencias de un posible fracaso en las conversaciones.


