Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron de dos incidentes consecutivos ocurridos el mismo día en el sur del Líbano, dentro de la zona de seguridad que Israel mantiene a lo largo de la frontera. Ambos hechos involucraron a miembros armados de Hezbollah, que según el ejército representaban una amenaza inmediata para las fuerzas desplegadas en la zona. La información fue difundida en la cuenta de X del ejército y confirmada por portavoces militares.
Los hechos se registraron cuando empezaba una nueva ronda de conversaciones directas entre Israel y Líbano en el Departamento de Estado de Estados Unidos en Washington, con una agenda centrada en asuntos políticos y de seguridad, y que continuaron en sesiones separadas los días siguientes.
En el primer incidente, las FDI señalaron que sus tropas detectaron a un grupo armado cerca de sus posiciones en la cresta de Ali al-Tahir, dentro del área de seguridad controlada por Israel. Tras la identificación y un rápido cierre del perímetro, las fuerzas atacaron a los individuos al norte del espacio de seguridad con el objetivo declarado de neutralizar una amenaza inmediata.
En un segundo episodio en la misma zona, las FDI indicaron que observaron a cuatro combatientes de Hezbollah desplazándose en una excavadora y una motocicleta. Según el ejército, estas personas cruzaron hacia la zona de seguridad y se acercaron a las posiciones israelíes de una forma que fue evaluada como una amenaza directa.
Las fuerzas informaron que inicialmente se efectuaron disparos de advertencia para intentar disuadir el avance; al no obtener respuesta y continuar el acercamiento, se realizaron disparos adicionales para neutralizar la amenaza, y el ejército confirmó impactos sobre los objetivos.
Extensión de la zona de seguridad
Las FDI denunciaron que Hezbollah opera bajo cobertura civil, utilizando a civiles e infraestructura civil como escudo de sus acciones armadas. Para el ejército, estos incidentes ejemplifican la estrategia del grupo de ocultar su actividad militar entre la población local, lo que eleva los riesgos para los no combatientes.
Portavoces militares citados por medios internacionales precisaron que la zona de seguridad establecida por Israel se extiende aproximadamente 10 kilómetros dentro del territorio libanés. En ambos sucesos, la respuesta armada se produjo después de que los sospechosos desoyeran las advertencias y continuaran acercándose a las posiciones israelíes.
Las fuerzas israelíes subrayaron que no permitirán ataques contra la población civil ni contra su personal militar y que mantendrán acciones preventivas en la región para neutralizar amenazas inmediatas. La repetición de este tipo de episodios en la frontera sur del Líbano refleja la tensión sostenida entre Israel y Hezbollah y el clima de inseguridad en la zona.
Los acontecimientos en la cresta de Ali al-Tahir volvieron a centrar la atención en la estrategia israelí en el sur del Líbano y en las acusaciones recurrentes contra Hezbollah por el presunto uso de tácticas que implican a la población civil. Según los comunicados de las FDI, la organización opera bajo cobertura civil y utiliza a civiles e infraestructuras locales como escudo para sus actividades militares.
El ejército israelí reiteró que continuará operando en el área para prevenir cualquier acción hostil y para proteger tanto a los civiles de Israel como a las tropas desplegadas en la región fronteriza.


