La cooperativa que suministra electricidad en la ciudad de Neuquén cortó el suministro a la Brigada de Montaña VI del Ejército Argentino por una deuda millonaria; el organismo estatal aseguró que regularizará los pagos.
La decisión de la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén Limitada (CALF), tomada el lunes pasado, quedó suspendida tras un compromiso de pago por parte del Ejército, que depende del Ministerio de Defensa.
La deuda acumulada del organismo ronda los $65 millones por impagos durante tres meses. El Ejército concentra más de 13 bocas de suministro con CALF y la mayoría registra atrasos, lo que elevó la mora.
No obstante, la cooperativa interrumpió el suministro únicamente en una de esas dependencias públicas. La suspensión fue postergada después del compromiso del Ministerio de Defensa, aunque aún no se registraron pagos para reducir la deuda.
El corte, ocurrido el lunes y que duró pocas horas, se produjo tras varios avisos de deuda e intimaciones que la entidad nacional no atendió.
Tanto fuentes de la cooperativa como del Ministerio de Defensa indicaron que el conflicto está “en vías de solución”.
En la capital provincial hay además otros organismos nacionales con deudas hacia el proveedor eléctrico, aunque por montos menores y periodos más cortos.
El pasivo del Ejército se fue acumulando en diez de las trece bocas que tiene registradas ante CALF.
Desde CALF explicaron que la interrupción no fue excepcional y respondió a “la falta de pago acumulada en varias bocas del mismo usuario y la falta de respuesta a las múltiples intimaciones que fueron enviadas”.
La medida afectó una de las instalaciones donde funciona la Brigada de Montaña VI, una de las sedes con mayor actividad en la capital neuquina, que se utiliza para tareas de entrenamiento.
Fuentes del Ejército señalaron que el conflicto provino de “diferencias administrativas”: la fuerza solo dispone de efectivo para sus gastos corrientes, y la cooperativa no acepta ese medio para cancelar el servicio.
Durante años, el Ejército abonó mediante un esquema de créditos pactado con CALF, pero ese mecanismo dejó de funcionar y redujo la tolerancia del proveedor.
La sede afectada concentra la mayor parte de la deuda, con un pasivo aproximado de $45 millones; la segunda en morosidad registra facturas impagas por más de $16 millones.
Desde la cooperativa confirmaron que el servicio podría cortarse nuevamente si el organismo nacional no regulariza la situación.


