Israel y Líbano iniciaron la segunda jornada de la quinta ronda de negociaciones directas en Washington. El Departamento de Estado describió el proceso como un avance hacia “una paz y seguridad integrales”, aunque algunos participantes y observadores señalaron que la primera jornada no mostró progresos concretos.
Un funcionario del Departamento de Estado, que habló con EFE bajo condición de anonimato, afirmó que las conversaciones “siguen avanzando” con el objetivo de poner fin al ciclo de violencia entre ambos países. Según la misma fuente, la agenda de esta ronda aborda primero cuestiones militares y luego asuntos políticos. Las delegaciones están encabezadas por los embajadores en Washington: Yechiel Leiter por Israel y Nada Hamadeh Moawad por el Líbano, con Dan Holler, consejero del Departamento de Estado, actuando como mediador estadounidense.
No obstante, fuentes consultadas por medios como Axios dieron una lectura más pesimista: el primer día terminó sin avances y con la sensación de retrocesos en algunos puntos. El embajador Leiter advirtió antes de comenzar la sesión que la negociación enfrenta riesgos considerables, señalando que existe la posibilidad de un “choque de trenes” si las diferencias no se gestionan adecuadamente.
El principal punto de discordia es la presencia militar israelí en el sur del Líbano. Israel condiciona cualquier retirada a la desarticulación de Hezbollah y reclama garantías antes de ceder territorio. El primer ministro Benjamín Netanyahu afirmó que las tropas permanecerán en la zona de seguridad “todo el tiempo que sea necesario”, mientras que el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, sostuvo que no habrá retirada mientras Hezbollah exista. El presidente libanés Joseph Aoun, en cambio, afirmó que su Gobierno no aceptará acuerdos que no incluyan el fin de la ocupación en el sur libanés.
El contexto inmediato se remonta al 28 de febrero de 2026, cuando estalló el conflicto entre Estados Unidos e Irán y las fuerzas israelíes lanzaron operaciones en el sur del Líbano contra Hezbollah, el grupo chií aliado de Teherán. Antes de esta quinta ronda ya se habían celebrado cuatro sesiones en Washington sin lograr una solución definitiva. En la cuarta, los días 2 y 3 de junio, se acordó trabajar en zonas piloto para la retirada de tropas israelíes y la asunción de control por parte del ejército libanés, además de declarar a Hezbollah como enemigo del Líbano, pero esos compromisos aún no se han materializado en cambios sobre el terreno.
Un factor reciente que influye en las negociaciones fue el memorando de entendimiento firmado entre Estados Unidos e Irán, vigente desde el 18 de junio, que incluye una disposición sobre el cese de hostilidades en el Líbano. Ni Israel ni Hezbollah son signatarios de ese acuerdo, lo que limita su capacidad para obligar a las partes involucradas. El secretario de Estado Marco Rubio, que supervisa el proceso, indicó que la amenaza que representa Hezbollah será uno de los temas centrales. Por su parte, Hezbollah denunció una supuesta violación del alto el fuego cerca de Nabatiya en la que habrían muerto dos civiles; esa acusación no fue confirmada por Israel.
Para reforzar el frágil alto el fuego, Estados Unidos anunció la creación de un mecanismo de vigilancia bajo el Comando Central (CENTCOM) destinado a proporcionar información inmediata sobre incidentes en el sur libanés. Según el Ministerio de Salud libanés, desde el inicio de la ofensiva israelí el 2 de marzo hasta el 22 de junio se registran 4.175 fallecidos y más de 12.000 heridos. La quinta ronda de conversaciones está prevista para extenderse un día más, pero la distancia entre las posiciones sugiere que Washington podría tener que aumentar la presión para evitar que el proceso quede estancado sin un acuerdo estructural.


