Las autoridades de Salzburgo, la cuarta ciudad más grande de Austria, implantaron una prohibición temporal para que los turistas accedan en automóvil al centro histórico durante julio y agosto. La medida, vigente este verano, responde al aumento del turismo y a las quejas de los residentes por el intenso tráfico en el casco antiguo, según informó The Guardian.
El alcalde Bernhard Auinger precisó que la restricción se aplica a visitantes que llegan en coche desde fuera de la región, sin afectar a quienes viven o trabajan en Salzburgo. “No queremos situaciones de tráfico caótico como las del año pasado”, afirmó el alcalde.
La iniciativa forma parte de la estrategia “menos tráfico, más ciudad” y busca reducir al menos 1.000 vehículos diarios en el casco antiguo durante los meses de verano.
Restricciones de acceso y sistema de sanciones
Desde el 1 de julio hasta finales de agosto, los turismos con matrículas de fuera de la región que intenten entrar en la zona delimitada por el Staatsbrücke —el puente estatal sobre el Salzach— pueden recibir multas de hasta 80 euros (unos 90 USD). La policía local vigila los accesos para garantizar el cumplimiento.
Están exentos los residentes, trabajadores, vehículos de reparto, taxis, coches de alquiler, personas con discapacidad y huéspedes de hoteles con reserva confirmada dentro del área. Además, los visitantes procedentes de las localidades bávaras de Berchtesgaden y Bad Reichenhall no serán sancionados.
Se habilitaron aparcamientos disuasorios en las afueras: por 7,50 euros (aprox. 8,54 USD) se puede adquirir un billete de estacionamiento que incluye uso ilimitado del transporte público local para cinco personas durante un día, fomentando así el uso del transporte público frente al coche privado.
Modelos europeos y motivos de la medida
Heidi Strobl, portavoz de la oficina de turismo, explicó que la política se inspira en las zonas de tráfico limitado de ciudades italianas como Roma, Florencia y Pisa, así como en medidas similares aplicadas en Dubrovnik tras episodios de saturación en temporada alta.
El alcalde sostuvo que la restricción también beneficia a los turistas, que evitarán atascos, y mejora la vida de residentes y trabajadores. La administración local afirma que la medida responde a la presión ciudadana para preservar la calidad de vida en los meses turísticos más intensos.
Según cifras citadas por The Guardian, el centro histórico de Salzburgo, declarado Patrimonio de la Humanidad, alberga algo más de 158.000 habitantes y recibe más de 3 millones de pernoctaciones anuales. El pasado verano hubo un incremento adicional de visitantes por el 60.o aniversario de la película “Sonrisas y lágrimas”.
Impacto en la movilidad y perspectivas futuras
El ayuntamiento espera que la restricción devuelva espacio público a peatones y ciclistas y proteja el patrimonio arquitectónico frente al turismo masivo. El responsable municipal reconoció que hasta ahora los turistas solían acceder en coche al centro y justificó la medida como una forma de proteger la convivencia urbana.
Las autoridades no descartan mantener o ampliar las limitaciones si se evidencian mejoras en la calidad de vida y una reducción de los atascos. Con esta decisión, Salzburgo se suma a otras ciudades europeas que priorizan la movilidad sostenible y la protección de sus cascos históricos ante la presión turística internacional.


