2 de julio de 2026
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La gran imitadora: la Enfermedad de Lyme ignorada en Argentina

Anabel Vidal, hasta entonces una vecina activa de Lomas de Zamora, sufrió en 2015 la picadura de una garrapata durante un viaje a Mendoza. A partir de ese momento vivió cinco años de peregrinaje médico con síntomas difíciles de identificar. Relata que la enfermedad afectó su sistema neurológico y la dejó sin la capacidad de caminar o hablar con normalidad, privándola de realizar actividades cotidianas.

En 2020 recibió el diagnóstico de enfermedad de Lyme. Para confirmar lo que el sistema de salud local no le había reconocido, en 2022 envió una muestra de sangre a un laboratorio especializado en Estados Unidos, que dio resultado positivo. Como Anabel no salió del país después de la picadura, su caso apunta a la transmisión de Lyme dentro del territorio argentino. Hoy integra la Asociación Lyme Argentina y advoca por el reconocimiento y la atención de quienes padecen la enfermedad.

Qué es la Enfermedad de Lyme y por qué la llaman «La Gran Imitadora»

Se trata de una infección bacteriana causada por Borrelia burgdorferi, transmitida por garrapatas del género Ixodes. Sus manifestaciones iniciales —fiebre, cansancio, dolor articular y, en algunos casos, una erupción característica llamada eritema migratorio— pueden confundirse con otras enfermedades, lo que dificulta su diagnóstico temprano.

Si no se detecta y trata con antobioterapia adecuada en la fase temprana, la infección puede avanzar a cuadros crónicos severos, por lo que se la apoda «La Gran Imitadora» al presentar síntomas similares a varias enfermedades neurológicas, reumatológicas y cardiacas:

Esclerosis múltiple y esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

Fibromialgia y síndrome de fatiga crónica.

Síndromes con deterioro cognitivo semejantes a fases avanzadas de Alzheimer o Parkinson.

Parálisis de Bell, miocarditis y artritis crónica (con frecuencia en rodillas).

En Argentina, el diagnóstico correcto suele demorarse entre 2 y 4 años en promedio, periodo durante el cual la infección puede causar daño progresivo al sistema nervioso y al corazón.

La paradoja argentina: una realidad invisible para el Estado

A nivel internacional, la enfermedad de Lyme es un problema de salud pública reconocido: los CDC de Estados Unidos estiman cientos de miles de casos anuales, la Unión Europea informa cifras superiores a las doscientas mil y estudios como los publicados en BMJ Global Health señalan que una proporción importante de la población mundial ha estado en contacto con la bacteria.

Sin embargo, en Argentina la enfermedad ha sido tratada como si no fuera autóctona. Hasta 2026, el Ministerio de Salud no la reconocía como tal, y organismos como el Instituto Malbrán y la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) sostienen que no existen casos locales documentados según los criterios oficiales vigentes.

Esa postura oficial contrasta con evidencia clínica y entomológica que plantea inconsistencias con las prácticas institucionales:

La Evidencia Médica y Territorial La Consecuencia Institucional

Hay pacientes locales que presentan sintomatología compatible con Lyme.

Ausencia de protocolos de diagnóstico armonizados con estándares internacionales.

Se ha confirmado la presencia de garrapatas del género Ixodes en el territorio nacional.

Profesionales de la salud sin capacitación específica para identificar y tratar oportunamente la infección.

Existen estudios con evidencia serológica en humanos y animales locales.

Los pacientes quedan en gran medida desamparados dentro del sistema público de salud.

Voluntarios llenando el vacío estatal

Frente a la falta de respuesta estatal, la Asociación Lyme Argentina surgió como espacio de apoyo para personas afectadas. Anabel Vidal asumió un rol público en la comunicación y la organización, y la entidad funciona mayoritariamente con trabajo voluntario de personas que conocen de cerca el impacto de la enfermedad.

La ONG reclama al Estado una agenda prioritaria que incluya investigación sistemática, el desarrollo y disponibilidad de pruebas serológicas confiables (por ejemplo ELISA seguido de Western Blot) y la creación de redes de prevención comunitaria. Mientras tanto, recomienda medidas individuales de prevención: uso de repelente en áreas verdes, ropa que cubra brazos y piernas y una revisión corporal cuidadosa tras estar al aire libre.

La enfermedad de Lyme está presente en el país, pese a la negación oficial. Para quienes la padecen, el reconocimiento sanitario no es un debate académico, sino una cuestión que puede marcar la diferencia entre recuperar la salud o sufrir secuelas permanentes.

CONTACTO Y ASISTENCIA:

Instagram: @lymeandco.argentina

Este artículo se publicó originalmente en DataConurbano.

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