Estados Unidos lanzó ataques contra objetivos iraníes por segundo día consecutivo e Irán respondió contra instalaciones vinculadas a fuerzas estadounidenses en el golfo Pérsico, lo que aumentó las preocupaciones sobre una posible reanudación del conflicto tras el escaso avance en las negociaciones diplomáticas.
El Comando Central de Estados Unidos informó en X que el miércoles atacó alrededor de 90 objetivos —tras 80 el día anterior— con el objetivo de “seguir degradando” la capacidad de Irán para atacar el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz. Irán, según la agencia semioficial Iranian Students’ News Agency, respondió golpeando bases con presencia estadounidense en Baréin, Kuwait y Catar.
“Cada vez que nos golpeen, nosotros golpearemos 20”, dijo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a periodistas a bordo del Air Force One.
Al ser consultado sobre si se estaba regresando a una guerra total, añadió: “No lo sé. Ganaríamos muy rápido. Tenemos muchas formas de ganar”.
Los ataques ocurrieron tres semanas después de que Washington y Teherán suscribieran un acuerdo de paz provisional que abrió un período de 60 días de negociaciones para resolver asuntos pendientes. Las conversaciones están suspendidas mientras Irán celebra funerales masivos por el fallecido líder supremo Alí Khamenei y, hasta ahora, no han registrado avances significativos.
Estados Unidos revocó una exención que permitía nuevas ventas de petróleo iraní —una de las condiciones del acuerdo provisional— en respuesta a los ataques contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz atribuidos a la República Islámica. El tránsito marítimo quedó en gran medida paralizado y Teherán sostiene que mantiene el control del paso, uno de los puntos de mayor desacuerdo entre las partes.
Los precios del petróleo fluctuaban tras dispararse con el inicio de los enfrentamientos. El crudo Brent, referencia internacional, retrocedía alrededor de 0,5% hasta US$77,50 por barril, después de subir más de 5% el día anterior.
El Comando Central indicó que sus ataques fueron dirigidos a sistemas de defensa aérea, activos de vigilancia costera y depósitos de misiles y drones en territorio iraní. Medios iraníes reportaron que las fuerzas estadounidenses también bombardearon vías ferroviarias, lo que obligó a suspender una línea entre Teherán y Mashad, donde se prevé el entierro de Khamenei.
La Guardia Revolucionaria Islámica amenazó con ampliar sus acciones, según Press TV. El presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, advirtió que “Estados Unidos aún no ha aprendido que intimidar y romper sus compromisos ya no sale gratis”.
“Quiero ser claro: si atacan, recibirán una respuesta”, escribió en X.
El primer ministro de Catar, jeque Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, conversó por teléfono con el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, sobre la escalada militar, informó la cancillería catarí. Según el comunicado, los ataques contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz socaban la confianza y perjudicaban los esfuerzos por la seguridad regional.
El ejército de Kuwait informó que interceptó tres misiles balísticos, un misil de crucero y diez drones que ingresaron a su espacio aéreo en la madrugada del jueves. El Ministerio del Interior de Baréin señaló que se activaron las sirenas y pidió a la población dirigirse a refugios seguros.
El tránsito por el estrecho de Ormuz disminuyó mientras los operadores evaluaban las implicaciones para el suministro de crudo. Los movimientos observables se concentraron principalmente en una ruta aprobada por Irán, más cercana al norte del estrecho, mientras que el corredor omaní respaldado por Estados Unidos permaneció prácticamente inactivo, según datos de seguimiento marítimo.
Trump amenazó con volver a imponer un bloqueo a los puertos iraníes y ampliar la campaña militar para atacar infraestructuras como plantas desalinizadoras y centrales eléctricas. El miércoles declaró que el alto el fuego estaba “terminado”, lo que impulsó el alza del petróleo y provocó caídas en acciones y bonos; posteriormente dijo que permitiría que las negociaciones continuaran y expresó que no creía que la guerra fuera a reanudarse a gran escala.
No obstante, la violencia reciente pone en duda la continuidad y el éxito de las conversaciones.
Entre los asuntos pendientes figuran la gestión del estrecho de Ormuz y la liberación de miles de millones de dólares congelados pertenecientes a Irán; en una fase posterior se abordaría el programa nuclear iraní.
Bloomberg.-

