El ataque contra la pista del aeropuerto de Saná se convirtió en el centro de la mayor escalada en Yemen en años, después de que el Gobierno yemení reconocido internacionalmente afirmara haber atacado la pista para impedir el aterrizaje de un avión iraní, mientras los hutíes responsabilizaron a Arabia Saudí.
El Ejecutivo yemení señaló que sus fuerzas atacaron la pista del aeropuerto internacional de Saná para frenar el aterrizaje de una aeronave iraní en la capital, que está bajo control hutí. El incidente reaviva la confrontación entre las autoridades reconocidas internacionalmente y los rebeldes apoyados por Irán, y vuelve a abrir la posibilidad de ataques contra Arabia Saudí tras años de relativa calma.
El Ministerio de Defensa explicó que sus fuerzas atacaron la pista después de que, según su versión, las milicias hutíes impidieran el aterrizaje de aviones nacionales en el aeropuerto de la capital.
“La milicia hutí, respaldada por el régimen iraní, impidió que aeronaves nacionales yemeníes aterrizaran en el aeropuerto de la capital, Saná, mientras insistía en permitir que un avión iraní violara el espacio yemení; por ello se atacó la pista del aeropuerto”, indicó el ministerio.
Saná permanece bajo control de los hutíes alineados con Irán. El Gobierno reconocido internacionalmente opera desde Adén y cuenta con el respaldo de Arabia Saudí y otros países del Golfo.
Los hutíes culpan a Arabia Saudí y amenazan con responder
La versión de los rebeldes contradice la del Gobierno. El canal Al Masirah, vinculado a los hutíes, afirmó que “la agresión saudí atacó las pistas de despegue y aterrizaje del aeropuerto internacional de Saná”.
El portavoz militar hutí, Yahya Saree, acusó a Arabia Saudí de “poner fin a la fase de desescalada y asumir toda la responsabilidad por las consecuencias de su agresión”.
Asimismo advirtió: “Afirmamos que esta agresión no quedará sin respuesta ni castigo”.
Más tarde, Saree reiteró el mensaje en otro comunicado, describiendo el ataque como el fin de la desescalada y asegurando que no quedará sin respuesta ni sanción.
La tensión crecía por los vuelos iraníes a Saná
La crisis ya venía aumentando desde hacía días. A comienzos de mes, los hutíes acusaron a Arabia Saudí de atacar un avión iraní que había aterrizado en Saná y que despegó posteriormente con una delegación rebelde a bordo.
Según la versión del Gobierno, antes del ataque del lunes las autoridades intentaron persuadir a esa delegación hutí —que había viajado a Teherán por el funeral del líder supremo fallecido— para que tomara en su lugar un vuelo de Yemenia.
Los rebeldes habían amenazado entonces con atacar aeropuertos saudíes e infraestructuras críticas si Riad volvía a violar su espacio aéreo o intentaba atacarlo nuevamente.
El ataque reaviva el riesgo de una confrontación regional
El intercambio de acusaciones deja dos versiones contrapuestas sobre la autoría del ataque a la pista, pero coincide con un rápido deterioro de la situación tras años de calma relativa.
Este aumento de tensión coloca nuevamente a Arabia Saudí ante la posibilidad de represalias hutíes y reabre un frente regional que había estado contenido.

