El ministro francés de Relaciones Exteriores, Jean-Noël Barrot, afirmó en su cuenta en X que el envenenamiento del opositor ruso Alexéi Navalny, fallecido en 2024, demuestra la disposición del presidente Vladimir Putin a emplear armas biológicas contra su propia población para mantenerse en el poder.
Barrot recordó que, según las investigaciones, Navalny murió hace dos años tras ser expuesto a un agente extremadamente letal, y dijo que estos hallazgos confirman la voluntad del liderazgo ruso de recurrir a métodos extremos para asegurar su control.
El ministro añadió que Francia rinde homenaje a Navalny como una figura destacada de la oposición, fallecida en el contexto de su defensa de una Rusia libre y democrática.
Cinco países europeos publicaron este sábado los resultados de una investigación conjunta que concluye que Navalny fue envenenado con una toxina poco común y de origen no habitual.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó el envenenamiento de Navalny como un acto cobarde de un líder que actúa movido por el miedo, tras confirmarse la causa de su muerte.
Von der Leyen señaló que cinco países europeos han determinado que Rusia envenenó a Navalny y añadió que la conducta rusa ha sido consistente con la de un Estado que recurre a métodos terroristas.
Yulia Navalnaya, viuda del opositor, afirmó en la Conferencia de Seguridad de Múnich que el asesinato de su esposo ahora cuenta con respaldo científico.
Navalnaya recordó que en su momento acusó públicamente a Vladimir Putin de haber matado a su marido y dijo que, mientras entonces eran palabras, ahora esas afirmaciones se sustentan en pruebas científicas.
Según el Reino Unido y otros cuatro países europeos, Navalny falleció en prisión como consecuencia de la exposición a una toxina presente en ranas dardo venenosas de Sudamérica.
La presencia de una toxina de origen sudamericano añade un elemento nuevo a la investigación sobre la muerte del opositor, cuyo arresto y posterior fallecimiento ya habían generado críticas internacionales.
Los gobiernos que hicieron la declaración señalaron que sus conclusiones refuerzan la hipótesis de que el envenenamiento fue deliberado.
En un comunicado conjunto, Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos informaron que las pruebas indican que Navalny fue envenenado con epibatidina, una sustancia vinculada a ranas dardo venenosas de América del Sur.
Esos países afirmaron que la conclusión se basa en el análisis de muestras tomadas del propio Navalny, en las que se confirmó de manera concluyente la presencia de la sustancia denominada epibatidina.
Rusia ha sostenido que Navalny murió por causas naturales en prisión en febrero de 2024; sin embargo, la nota conjunta estima que, dada la toxicidad de la epibatidina y los síntomas observados, es muy probable que el envenenamiento fuera la causa del deceso.
Medios británicos recuerdan que la epibatidina es una toxina extremadamente potente, con estimaciones que la sitúan como alrededor de 200 veces más fuerte que la morfina.
El comunicado destaca que Navalny, de 47 años, murió mientras estaba recluido en una prisión de Siberia, lo que, según los firmantes, habría dado al Estado ruso medios, motivo y oportunidad para administrar el veneno.
Los firmantes consideran que los hechos se enmarcan en un patrón de desprecio por el derecho internacional y por la Convención sobre Armas Químicas por parte de Rusia.
En 2020, los mismos países y sus aliados condenaron el uso de novichok para envenenar a Navalny, recordando que esa sustancia había sido empleada previamente en el caso de Salisbury en 2018 contra el exespía Sergei Skripal.
El comunicado conjunta señala que, en ambos incidentes, solo el Estado ruso habría tenido los recursos, el motivo y la capacidad de llevar a cabo esos ataques, según la evaluación de los firmantes.
Los nuevos hallazgos subrayan, según el texto, la necesidad de exigir responsabilidades a Rusia por violaciones de la Convención sobre Armas Químicas y, en este caso, por posibles infracciones de la Convención sobre Armas Biológicas.
Los representantes permanentes de esos países ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas han informado hoy al director general sobre la presunta violación y expresaron su preocupación por el hecho de que Rusia no haya destruido todas sus armas químicas.
Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos afirmaron que emplearán “todos los instrumentos políticos” a su alcance para continuar exigiendo responsabilidades a Rusia.
Los medios británicos apuntan que aún no está claro cómo pudo haberse administrado la toxina a Navalny durante su detención.
En una rueda de prensa, la ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, dijo que desde la muerte de Navalny el Reino Unido ha investigado con determinación la verdad sobre su caso.
Cooper añadió que, según las indagaciones, solo el Gobierno ruso tuvo los medios, el motivo y la oportunidad de utilizar esta toxina letal contra Navalny durante su encarcelamiento, y que el Reino Unido, junto a su viuda, busca arrojar luz sobre los hechos y pedir responsabilidades.

