14 de febrero de 2026
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Niña que tuvo un león antes de ser actriz

Pocas personas pueden decir que tuvieron una infancia realmente salvaje: en este caso no es una metáfora. Hubo leones descansando sobre almohadas, tigres merodeando por la cocina y panteras negras moviéndose entre los sillones. No se crió en un zoológico ni en un circo, sino en una casa familiar que con el tiempo se volvió algo mucho más extraordinario y peligroso.

Nació el 9 de agosto de 1957 en Nueva York. Su padre era un publicista reconocido dentro del mundo de las agencias; su madre, en cambio, era modelo de cabello rubio y rasgos delicados, habitual en portadas y campañas de la ciudad.

Tras un divorcio temprano, madre e hija se mudaron a California y comenzaron una nueva etapa. La madre, conocida artísticamente como Tippi Hedren, tuvo un golpe de suerte cuando Alfred Hitchcock, fresco del éxito de Psycho, la eligió para protagonizar Los pájaros, pese a su escasa experiencia como actriz.

Aunque el contrato prometía, el rodaje resultó traumático: Hitchcock desarrolló una actitud obsesiva hacia ella y la niña quedó bajo el cuidado de una niñera. En Navidad recibió un regalo inquietante del director: una muñeca idéntica a su madre, vestida como en la película y colocada dentro de un pequeño ataúd, un gesto perturbador y cargado de simbolismo.

Al terminar el vínculo con Hitchcock comenzó lo más sorprendente de su infancia.

En 1969 su madre viajó a Mozambique para filmar Satan’s Harvest junto a su nuevo esposo, el productor Noel Marshall. Allí quedó fascinada por la fauna africana y por una casa ocupada por treinta leones. La experiencia la marcó y la llevó a defender a los animales salvajes y a intentar demostrar que la convivencia entre humanos y grandes felinos era posible.

Así llegó Neil, un león de 180 kilos rescatado tras haber sido usado en publicidades. La adolescente lo adoptó como si fuera una mascota doméstica: dormían juntos, él apoyaba la pata sobre ella en busca de contacto y se bañaba en la piscina familiar, mientras los vecinos escuchaban rugidos que se oían a kilómetros y vivían atemorizados.

Las quejas de los vecinos obligaron a la familia a mudarse a un rancho en el desierto de Mojave, California. Allí el proyecto creció: no solo convivirían con leones, sino que además filmarían una película sobre esa experiencia, titulada Roar.

Lo que empezó como una utopía terminó convirtiéndose en una pesadilla logística y física. Al rancho llegaron 71 leones, 26 tigres, un tigón, panteras negras, pumas, jaguares, leopardos e incluso elefantes. Una producción pensada para cinco semanas se prolongó cinco años. Alimentar a los animales costaba miles de dólares a la semana y la familia vendió casas y objetos de valor para sostener el proyecto.

Los accidentes fueron frecuentes: más de 70 integrantes del elenco y del equipo resultaron heridos. El director de fotografía recibió más de 200 puntos de sutura en la cabeza. El productor sufrió múltiples ataques y llegó a desarrollar gangrena. La madre fue levantada y arrojada por un elefante, fracturándose varios huesos.

Ella misma vivió uno de los episodios más aterradores: durante una escena una leona la atacó en el rostro. Necesitó cirugía reconstructiva y cincuenta puntos; estuvo a punto de perder un ojo. Años después describiría esa etapa como “loca y peligrosa”, pero también como formativa y fortalecedora.

La película se estrenó en 1981 con un mensaje contra la caza furtiva, pero fue un fracaso comercial: de los 11 millones invertidos apenas recuperaron una fracción.

Para entonces ya era adolescente. A los catorce daba aspecto de mayor, y a los quince se fue a vivir con Don Johnson. Más adelante vinieron matrimonios, divorcios, problemas de adicción y recuperaciones. Se casó con Steven Bauer, con quien tuvo a su primer hijo, y después con Antonio Banderas, con quien compartió 18 años y una hija. Su hija mayor, Dakota Johnson, continuó la tradición familiar en la actuación.

En 2018 enfrentó otro desafío de salud: le extirparon un carcinoma de piel en la nariz mediante cirugía, una batalla que también superó.

Hoy vive cerca de su madre en Hollywood Hills, en un entorno familiar tranquilo donde los conflictos se han calmado y la vida transcurre alejada de los rugidos que marcaron su niñez.

Respuesta: la niña de la foto es Melanie Griffith

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