Kim Yo-jong, hermana del líder norcoreano Kim Jong-un y jefa del Departamento General del Comité Central del Partido de los Trabajadores de Corea, rechazó la declaración de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) sobre el programa nuclear de su país. En un comunicado difundido por la agencia estatal KCNA calificó de “insensata y estúpida” la demanda del bloque de avanzar hacia la desnuclearización de la península coreana.
La declaración de la ASEAN se emitió en el marco del 33o Foro Regional del bloque, cuya presidencia rotatoria corresponde este año a Filipinas. En nombre de la ASEAN, la canciller filipina Theresa Lazaro expresó su “grave preocupación” por el “desarrollo continuo de armas nucleares y programas de misiles balísticos” de Corea del Norte y pidió diálogo para “lograr una paz y estabilidad duraderas en una península coreana desnuclearizada”.
En su réplica, Kim acusó al foro de “tergiversar la esencia de la situación en la península coreana” y de reflejar el discurso de Washington. Sostuvo que los intentos de Estados Unidos y sus aliados de alterar el estatus nuclear norcoreano carecen de fundamento, pues ese estatus, dijo, está “fijado de forma permanente” en la Constitución del país. También advirtió que, si la ASEAN desea cumplir su papel como órgano consultivo para la paz regional, debe evitar convertirse en un “portavoz a sueldo” de intereses externos.
Según el comunicado reproducido por KCNA, Kim Yo-jong afirmó que “aferrarse todavía a la desnuclearización de la península coreana, que ya ha perdido completamente su significado conceptual y práctico, es un fracaso del pensamiento y la lógica estratégicos y una manifestación de una ilusión insensata y estúpida”.
Kim subrayó que la disuasión nuclear constituye “el escudo definitivo de la soberanía nacional” y la principal garantía para proteger los derechos del Estado. Añadió que la condición de Corea del Norte como potencia nuclear “responsable” asegura, en su opinión, el equilibrio de poder en la península y la estabilidad geopolítica regional, de manera que la calificó de “definitiva e irreversible”.
Corea del Norte reivindica desde hace más de una década su derecho a desarrollar armamento nuclear y misiles balísticos, pese a las resoluciones y sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU que prohíben esos programas. En 2022, el país modificó su legislación interna para declarar su estatus como potencia nuclear una política “irreversible”, lo que en la práctica ha cerrado las vías para negociar un desarme total, la postura que venían defendiendo Washington y Seúl.
La reacción de esta semana se suma a otros pronunciamientos recientes de Kim Yo-jong, quien en los últimos años se ha convertido en la voz más combativa del régimen frente a Occidente. A comienzos del mes, Pyongyang anunció medidas para reforzar sus capacidades militares, incluyendo la modernización de la infraestructura técnica de sus sistemas de combate y el fortalecimiento cuantitativo y cualitativo de sus fuerzas nucleares.
El episodio evidencia la creciente distancia entre Pyongyang y los foros multilaterales que reclaman su desarme. Mientras el bloque occidental y sus socios siguen citando la desnuclearización como objetivo, el liderazgo norcoreano ha abandonado ya ese marco y plantea que su arsenal atómico es un hecho consumado e innegociable.


