Tras el terremoto de magnitud 7,1 que sacudió el sur de Japón el martes, las labores de búsqueda se concentran en Kumamoto, donde hay escombros de un centro comercial derrumbado y una fábrica con al menos 11 personas atrapadas.
El sismo ocurrió a las 16:27 hora local (07:27 GMT) con epicentro a unos 20 kilómetros de la ciudad. Alcanzó el nivel máximo de la escala sísmica Shindo, provocó incendios, el colapso de varios edificios y múltiples réplicas, la más fuerte de magnitud 6,1. La primera ministra, Sanae Takaichi, informó que hasta ahora hay 13 fallecidos y cientos de heridos, entre ellos personas con quemaduras y fracturas. Según la cadena pública NHK, en el centro comercial Aeon Mall de Kashima el segundo piso se vino abajo tras una explosión atribuida a una fuga de gas.
Un costado del edificio quedó destruido, quedando a la vista vigas de acero y escombros dispersos por el estacionamiento, donde ambulancias y camiones de bomberos trabajaron mientras los equipos de rescate inspeccionaban los restos. La policía indicó que no había podido comunicarse con una treintena de trabajadores del complejo, que alberga alrededor de 200 tiendas. Las autoridades de emergencia señalaron que diez personas permanecían desaparecidas y cuatro habían sido rescatadas con heridas.
Kazuya Tsurunaga, que se encontraba en un bar a unos 300 metros del centro comercial, relató que la explosión fue un “impacto tremendo”, que levantó una columna de humo y provocó que la zona pareciera cubierta por una lluvia de ceniza debido al viento.
En la planta de Nippon Paper Industries en Yatsushiro, el colapso de una chimenea y otros daños estructurales dejaron trabajadores atrapados bajo los escombros. Dos personas fueron encontradas sin vida; el estado de los demás empleados no había sido confirmado por el equipo de emergencias.
Los hospitales de la región recibieron de forma continua a pacientes evacuados desde distintos puntos. Dos centros médicos atendieron a más de 50 personas cada uno, incluidos pasajeros de trenes de alta velocidad que estaban en circulación en el momento del sismo.
La primera ministra Takaichi aseguró que los equipos trabajarían “sin descanso” durante la noche y pidió a la población trasladarse a lugares seguros. Informó de cortes de energía, incendios en algunas zonas, daños en carreteras y puentes y derrumbes de edificios. Más de 260.000 personas recibieron orden de evacuación y cientos de soldados fueron desplegados; el Ministerio de Defensa envió aeronaves militares a la zona.
Aproximadamente 48.000 hogares quedaron sin electricidad, según Kyushu Electric Power, y las operadoras KDDI y Docomo reportaron interrupciones en los servicios móviles por fallos en las líneas de transmisión. Un responsable de la Agencia Meteorológica de Japón instó a la población a mantenerse alerta ante la posibilidad de nuevas réplicas durante cerca de una semana y ante el riesgo de deslizamientos, con temperaturas previstas de 34 °C para el miércoles.
(Con información de AFP, AP y Reuters)

