En la previa a la presentación del proyecto para modificar la Carta Orgánica, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró USD 117 millones el jueves, lo que elevó sus compras de julio por encima de los USD 2.000 millones. En lo que va del año, la entidad acumula más de USD 13.200 millones.
Desde el inicio de la cuarta etapa del esquema monetario y cambiario, el BCRA incorporó USD 13.281 millones a sus reservas. El equipo económico fijó para 2026 una meta anual de acumulación de entre USD 10.000 y USD 17.000 millones.
El martes la autoridad monetaria no intervino en el Mercado Libre de Cambios (MLC), ni de forma directa ni indirecta; fue la segunda vez en el año en que no realizó compras de divisas, después del 2 de enero de 2026.
Fuentes del organismo señalaron que ese día se registraron compras relevantes del sector energético. Aun así, en julio el promedio diario de adquisiciones ascendió a USD 116 millones, por encima del promedio anual de USD 97 millones diarios.
Ese mismo día se realizó el “fixing” de la D31L6, una letra del Tesoro atada al dólar con vencimiento el 31 de julio de 2026. El fixing establece el valor oficial del dólar en una fecha determinada y sirve como referencia para calcular el monto en pesos que recibirán los tenedores de letras o bonos vinculados al tipo de cambio al vencimiento.
Si el dólar oficial hubiera seguido subiendo, el Ministerio de Economía habría necesitado destinar más recursos para pagar la D31L6; con un dólar más bajo, el monto en pesos requerido disminuye.
Asimismo, ese martes fue la primera vez en 135 ruedas que el BCRA optó por no comprar divisas durante una de las tres rachas de compras más largas de las últimas dos décadas, impulsadas por ingresos del agro, la minería, la energía y colocaciones de deuda de empresas y provincias en el exterior.
Entre enero y julio de 2026, el flujo de divisas aumentó por las liquidaciones de los sectores agropecuario, energético y minero, y por emisiones de deuda en el exterior de compañías y gobiernos provinciales. Estos ingresos permitieron al BCRA absorber una parte significativa de los dólares disponibles en el mercado.
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En junio, la entidad redujo su intervención para moderar la presión sobre el tipo de cambio. Ese mes la demanda de divisas subió y el dólar mayorista aumentó más de 5%, superando la inflación por primera vez desde octubre de 2025.
Las compras oficiales en junio totalizaron USD 1.418 millones, por debajo de los USD 2.596 millones de mayo y apenas por encima del nivel de enero, el más bajo del año. En lo que va de julio, las adquisiciones alcanzan USD 2.116 millones, superando lo acumulado en junio.
El Banco Central ya alcanzó la meta de acumulación de reservas prevista para 2026. En el primer trimestre, el principal desafío fue atender las necesidades de financiamiento del Ministerio de Economía.
Para mantener el ritmo de compras, la autoridad monetaria aumentó la emisión de pesos sin recurrir a mecanismos de esterilización. A la par, el Tesoro absorbió parte del exceso de liquidez mediante colocaciones de deuda en moneda local, con el objetivo de sostener la estabilidad cambiaria y contener la inflación.
Al cierre de la jornada, las reservas internacionales del BCRA sumaron USD 49.001 millones, con una caída diaria de USD 199 millones.
Cambios en la Carta Orgánica
A las 20:00, el presidente Javier Milei dará una cadena nacional para presentar el proyecto oficial para modificar la Carta Orgánica del BCRA, que será enviado al Congreso para su debate.
Según lo anticipado por el Gobierno, el eje central de la iniciativa es prohibir la financiación del Tesoro, las provincias y los municipios mediante emisión monetaria, es decir que el BCRA no pueda emitir pesos para cubrir déficits públicos.
La propuesta también plantea eliminar las Letras Intransferibles: títulos emitidos por el Tesoro entregados al Central a cambio de reservas internacionales que no pueden venderse ni negociarse en el mercado, por lo que el BCRA no puede obtener liquidez con ellos. Desde 2006, esas letras se utilizaron como mecanismo para financiar pagos de deuda externa con reservas del banco central.
Además, el proyecto busca redefinir el objetivo principal del Banco Central para que vuelva a ser la preservación del valor de la moneda, dejando sin efecto funciones añadidas en 2012, como la promoción de la estabilidad financiera, el impulso al empleo y el fomento del desarrollo económico con equidad social.

